Marcos Serra, alcalde de Sant Antoni, desgranó este fin de semana los detalles del nuevo planeamiento urbanístico del municipio ante decenas de vecinos que acudieron al Cine Regio para informarse sobre este importante documento. El avance del PGOU contempla una población futura en Sant Antoni de Portmany de casi 60.000 personas. En concreto, de 57.138 habitantes, muy inferior a los 97.461 que contemplaba el actual planeamiento urbanístico vigente. Por zonas, el primer edil de Sant Antoni resaltó cómo quedarán barrios como Es Molí, la zona de Cala Gració o Can Coix, donde en el futuro se plantea la posibilidad de cubrir el velódromo para conseguir la primera pista de atletismo cubierta de Baleares, creando además una gran zona deportiva.
Las novedades.
Sant Antoni es consciente del grave problema de falta de vivienda que tiene toda la isla de Ibiza. Por ello, el nuevo PGOU dará respuesta a la gran demanda, pues contempla más de un millar de viviendas a precios asequibles, la mitad de ellas en la zona de sa Serra. En relación a la vivienda, el nuevo planeamiento urbanístico regulará la compatibilidad de usos para limitar el turístico ante la falta de viviendas. En el caso de zonas turísticas se mantendrá el uso hotelero, pero no se permitirá como compatible el uso residencial, salvo en áreas históricas donde se incentivará la rehabilitación. Además, se prevén más zonas verdes y para equipamientos y, como mínimo, 1.703 nuevas plazas de aparcamiento, pues la falta de estacionamiento en la localidad es un quebradero de cabeza para los vecinos. En el caso de ses Variades, se incluirá una gran zona verde y se tendrá que decidir a qué se destina el resto del terreno.
El reto.
El nuevo planeamiento urbanístico busca «garantizar vivienda asequible para dar respuesta al grave problema que hay en la isla», en palabras del alcalde Marcos Serra, lo que es, sin duda, un reto en una isla en la que el precio del metro cuadrado supera ya los 6.000 euros, según el portal web Idealista, en prácticamente todos los municipios, incluido Sant Antoni. En paralelo, esta falta de vivienda debe conjugarse con el mantenimiento de los recursos hídricos, una cuestión de sostenibilidad siempre muy delicada en la isla.