Desde la tranquila vida en el Mediterráneo, apenas somos conscientes de la inquietud, que deriva en ocasiones a paranoia, con la que amanecen todos los días los habitantes de los países fronterizos con Rusia, especialmente los que se encuentran más cercanos a Ucrania. Casi cuatro años de guerra, de informaciones confusas, de deterioro de las relaciones internacionales, de maniobras políticas y económicas para aislar a Vladímir Putin... han provocado que bálticos, finlandeses y polacos hayan entrado en un estado si no de alerta, sí de máxima precaución y prevención. Los últimos acontecimientos, que revelan la constante presencia de drones –incluso aviones de combate– en el espacio aéreo de esta zona, no han hecho más que incrementar el temor a que la guerra pueda escalar.
Zona segura
En esas circunstancias inciertas, cada vez más familias de esas áreas fronterizas miran al sur, al área calmada y con buena calidad de vida de Europa: el Mediterráneo y Canarias. Los dos archipiélagos españoles, así como Andalucía y la costa valenciana se han convertido en objeto de deseo de ciudadanos del norte que ya no solo buscan mar y playa, ni fiesta y buen clima, sino seguridad y, sobre todo, refugio.
Problema de vivienda
Los precios desorbitados del sector inmobiliario balear y el continuo crecimiento demográfico han provocado una crisis habitacional nunca antes conocida que, tal vez, no haga más que complicarse si Baleares en su conjunto se convierten en el destino más deseado de quienes huyen del Este de Europa. Aún no son muchos, tampoco millonarios, pero van conformando un grupo cada vez más numeroso de expatriados que buscan pisos medianos para instalarse en las Islas de forma temporal y también permanente. Definitivamente, Baleares sigue ejerciendo su influjo para los extranjeros, lo que, para los residentes en las Islas, no deja de ser un problema añadido en plena emergencia habitacional.
Con la de islas que hay en el mar mediterraneo , ya es mala suerte que todos acaben aqui.Igual es que les han dicho que aqui no hay ni ley ni orden y que pueden hacer lo que les venga en gana.