El fallecimiento de dos maquinistas de tren en los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), ha sido el detonante para que ese gremio haya anunciado que los próximos días 9, 10 y 11 de febrero llevarán a cabo una huelga general para exigir más seguridad ferroviaria. El Semaf (el sindicato español de maquinistas españoles), además, ha anunciado que se opone a la reapertura del servicio de Rodalies en Cataluña, a la espera de que se aclare por completo aquel siniestro y se confirme que el resto de la vía se encuentra en buen estado para circular. Asimismo, el sindicato Semaf recomienda a los maquinistas bajar la velocidad en los tramos donde vean riesgos por el estado de las infraestructuras o, puntualmente, debido a tormentas o Danas. El sindicato tilda de «inadmisible» la situación de «deterioro constante del ferrocarril» y demanda al Gobierno de Pedro Sánchez medidas urgentes para evitar nuevas desgracias como las acontecidas estos últimos días. Y es que en los tres últimos días han fallecido 44 personas entre pasajeros y maquinistas en dos accidentes en Cataluña y Córdoba. Lo cierto es que las dos tragedias han convulsionado el sector ferroviario y a sus usuarios, y no es para menos dada la gravedad de lo acontencido, al tiempo que amenazan con propagar el temor entre los miles y miles de usuarios de los trenes.
La investigación
Por su parte, la investigación de la Guardia Civil continúa para esclarecer las causas y desde el Gobierno se ha alertado sobre teorías e hipótesis que circulan y que no están demostradas. De cualquier manera, es un caso especialmente complejo para los investigadores. Autoridades y expertos destacan la extrañeza del siniestro, dado que ocurrió en una recta de vía recientemente renovada, con trenes modernos y circulando a velocidad correcta.
Más población, más mantenimiento
Lo que es evidente es que la población se ha disparado en los últimos años y que ese incremento demográfico brutal también influye en la seguridad ferroviaria: hay más frecuencias de trayectos, los trenes van más cargados porque hay muchos más pasajeros y el desgaste de las vías y de las máquinas es mayor, por lo cual se hace más necesario que nunca un mantenimiento más exhaustivo de toda la red ferroviaria.