La distancia geográfica no siempre garantiza inmunidad. Ibiza, una isla acostumbrada a vivir bajo la presión constante de su propio mercado inmobiliario, podría verse ahora afectada por un factor externo: la inestabilidad en el Golfo Pérsico. Este conflicto amenaza con tener consecuencias muy concretas y cercanas, especialmente en uno de los ámbitos más sensibles para la ciudadanía: el acceso a la vivienda. La advertencia lanzada por el sector de la construcción sobre la subida de los precios de las materias primas no debe tomarse a la ligera. La posibilidad de que hasta cuatro promociones de vivienda pública queden en el aire no es un mero contratiempo administrativo, sino un golpe directo a uno de los pocos instrumentos con los que cuentan las instituciones para paliar la crisis habitacional que sufre la isla.
Las promociones en riesgo.
Las promociones que están en riesgo son los proyectos de Can Cantó, Mercat Pagès (calle Vicent Serra Orvay) y Hort de sa Fruita, todas en la ciudad de Ibiza. También podría verse afectada otra prevista en el municipio de Sant Antoni. En un territorio donde el precio de la vivienda expulsa a residentes, trabajadores y familias, cada proyecto cuenta. Y cada retraso, también. El problema de fondo es conocido: la subida de los costes en un contexto internacional incierto.
Constructores.
En este contexto, los constructores han reclamado al Govern balear revisar los precios de los contratos públicos para evitar que las futuras licitaciones queden desiertas dada la incertidumbre actual de los precios de las materias primas. Es necesario encontrar un equilibrio que permita garantizar la viabilidad de las obras sin comprometer el interés general. El Govern balear ha reconocido la situación y asegura estar en fase de análisis. Ibiza no puede permitirse que 101 viviendas queden paralizadas por este conflicto internacional.