La decisión de Francina Armengol de no optar a la candidatura socialista a la presidencia del Govern en las próximas elecciones autonómicas marca el final de una etapa política en Balears. No abandona la política ni pierde influencia dentro del PSIB, pero sí pone punto final a un ciclo en el que su figura ha sido el principal referente del socialismo balear y una de las más determinantes de la vida pública de las Islas durante las dos últimas décadas. La trayectoria de Armengol resulta difícilmente comparable en la política autonómica reciente. Ha presidido el Consell de Mallorca, el Govern balear durante dos legislaturas y actualmente ocupa la presidencia del Congreso de los Diputados, uno de los cargos institucionales más relevantes del Estado. Su liderazgo ha trascendido las fronteras de Balears y ha convertido al PSIB en un actor con peso específico dentro del PSOE. Con aciertos y errores, su influencia en la configuración de las Islas actuales es incuestionable.
Relevo y renovación
El anuncio despeja además una incógnita que condicionaba la estrategia socialista para los próximos comicios. Todo apunta a que Rosario Sánchez asumirá el relevo como candidata al Parlament, mientras el partido inicia un proceso de renovación ordenada bajo la tutela de la propia Armengol, que seguirá al frente de la secretaría general. La transición, por tanto, no será una ruptura, ni mucho menos, sino una sucesión controlada en la que la actual presidenta del Congreso conservará una notable capacidad de influencia.
Competitividad electoral
El reto para el PSIB es ahora demostrar que dispone de una nueva generación capaz de mantener la competitividad electoral en un escenario político cada vez más fragmentado y exigente. Las próximas primarias servirán para medir la fortaleza de ese relevo y para definir un proyecto que aspire a recuperar las principales instituciones de la comunidad. De momento, está lejos.