El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha convocado a las comunidades autónomas para debatir, este próximo viernes, la nueva propuesta de financiación y renovar un modelo que caducó hace doce años. Balears sufre los perjuicios de un sistema que ignora la realidad del Archipiélago. Concretamente, el incremento de la población en casi un 50 por ciento estos últimos veinte años, con la consiguiente demanda de más recursos para garantizar unos servicios públicos eficaces y ágiles; y, al mismo tiempo, los sobrecostes de insularidad, que afectan tanto a las familias como a las empresas y que no son compensados. Confirma el agravio que padece Balears, que sigue a la cola en las inversiones del Estado. Recibe solo un 1,67 por ciento, cuando continúa incrementando sus aportaciones al Ministerio de Hacienda al haberse disparado la recaudación tributaria por el gran dinamismo y crecimiento de la actividad económica.
Primero, Cataluña; después, el resto.
Baleares y el resto de comunidades gobernadas por el PP acudirán a la cita, pero el Govern ya ha anunciado que votará en contra de la propuesta, no tanto por su contenido como por la manera en que la ha negociado el ministro España. El Gobierno cerró primero un acuerdo con Catalunya y después intentó negociar con el resto de autonomías, que manifestaron su desacuerdo con este procedimiento.
La clave: la votación en el Congreso.
El Gobierno de Pedro Sánchez contará, en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, con el apoyo de Catalunya, gobernada por el PSOE, y Canarias, con un Gobierno formado por Coalición Canaria y el PP. Son votos suficientes para sacar adelante la propuesta, incluso con el rechazo del resto de comunidades, como han expresado las gobernadas por el PSOE. Después, el texto será votado en el Congreso, donde los diputados de Balears deberán pronunciarse sobre este nuevo modelo de financiación.