Juan Gabarri, uno de los nuevos arrendatarios de las viviendas de alquiler accesible de sa Penya, se había visto obligado en los últimos meses a vivir en una habitación en casa de los padres de su mujer, junto a su hija pequeña ante la imposibilidad de encontrar vivienda. «Cuando buscábamos un hogar, ni nos podíamos plantear un piso, porque por una habitación ya nos estaban pidiendo hasta 800 euros», cuenta.
Una situación que se volvía todavía más delicada teniendo en cuenta que la mujer está embarazada a la espera de su segundo hijo. Por ello fue que la mujer les apuntó a la licitación de estas viviendas, que finalmente les tocó en el sorteo.
«En el momento en el que nos tocó me puse a temblar, estábamos muy contentos y sentimos mucha alegría», asegura Juan.
Esta vivienda, según explicó este lunes, les ofrece un cambio a mejor ya que «ya casi no cabíamos en nuestra anterior vivienda y ahora tenemos una casa propia en la que poder vivir y tener nuestras cosas».
Para ellos, además, supone un regreso a un barrio que conocen bien. La mujer nació en sa Penya, por lo que esta nueva vivienda supone un regreso a sus orígenes.
Su nueva vivienda, ubicada en la calle Vista Alegre, es de las más grandes de esta promoción, con una vivienda de dos habitaciones dividida en tres plantas.