El Gobierno aprobó, tras horas de dudas y negociaciones y en un ambiente de creciente tensión social —acampadas en la Puerta del Sol, manifestaciones y concentraciones—, dos decretos ley sobre vivienda distintos. Su objetivo es facilitar la convalidación parlamentaria del acuerdo alcanzado in extremis por los dos socios del Ejecutivo que preside Pedro Sánchez. El presidente quiere evitar una tercera derrota en el Congreso de los Diputados, aunque ésta no es del todo descartable vista la tensión con sus socios de gobierno. El 22 de enero de 2019, la Cámara baja ya rechazó el primer Real Decreto-ley de Medidas Urgentes en Materia de Vivienda y Alquiler. En aquella ocasión, el texto no salió adelante porque su entonces socio prioritario, Podemos, votó en contra al considerar que no cumplía lo pactado, uniéndose al rechazo de PP, Ciudadanos y ERC. Y este año, el 28 de abril, el Congreso tumbó el Real Decreto-ley de prórroga extraordinaria de alquileres y el límite del 2 por ciento en la actualización de las rentas. El decreto decayó tras obtener 177 votos en contra frente a 166 a favor y la abstención del PNV.
Debilidad parlamentaria. Sánchez es consciente de la dificultad para sacar adelante su agenda legislativa y, al dividir el paquete normativo, pretende evitar que los socios de investidura rechacen conjuntamente las medidas más controvertidas sobre los alquileres, como son la protección frente a los desahucios, la prórroga extraordinaria de los contratos durante dos años, las medidas dirigidas a los grandes tenedores y una regulación específica para los alquileres de habitaciones y de temporada, entre otras. Más interrogantes todavía plantean las medidas del segundo decreto relativas a la renovación automática de los alquileres y a la limitación de las subidas de aquellos contratos que se sitúen por encima del IPC. A esto hay que sumar, además, que el hecho de que las medidas se presenten divididas es una clara estrategia política ya que al dividir el paquete normativo en dos Sánchez neutraliza a sus socios de izquierda para que así sean Podemos y Sumar (y no él) quienes se peleen con Junts para intentar sacarlos adelante.
Sin soluciones. Con ocho años de gobierno a sus espaldas, el presidente Pedro Sánchez se ha caracterizado en materia de vivienda en promulgar grandes anuncios que únicamente quedan en titulares, pues no se ha ejecutado nada y, es más, el problema de acceso a la vivienda asequible tanto en compra como en alquiler se ha agravado con el paso de los años. La vivienda exige un gran pacto que permita aplicar políticas estables y eficaces y que vaya más allá de legislaciones a golpe de decreto, pero sobre todo lo que se necesita es agilidad en las tramitaciones y concesiones de licencias, seguridad jurídica y aumentar el suelo disponible para construir pisos e intentar dar salida a la ingente demanda.