El proyecto de Llei de Consells Insulars que ha redactado el Govern progresista de Francesc Antich sigue dando que hablar. Ya en su día la posibilidad de supresión de las comisiones insulares de urbanismo y de patrimonio causó una airada respuesta de ecologistas y ciudadanos preocupados por el destino de nuestro rico patrimonio histórico, artístico y paisajístico. Ahora, cuando el texto aprobado será el que pase definitivamente al Parlament balear para su tramitación, se confirma que las citadas comisiones "que pueden aprobar o denegar permisos para construir en zonas de especial interés" podrán ser suprimidas si cualquiera de los tres Consells Insulars así lo decide.
Es una lástima que un Govern que se dice de izquierdas rompa con una estructura que permite una mayor participación ciudadana y haga oídos sordos a los peticiones de buena parte de la población y de destacados grupos de defensa de la naturaleza y del patrimonio, como son el GOB y ARCA, y que sin duda ejercen de portavoces del sentir colectivo de muchísimos ciudadanos de estas islas.
Ciertamente, el Govern ha enmendado algunos planteamientos de los primeros borradores, pero los mantiene intactos en el texto definitivo, cuando sus redactores han tenido la oportunidad de reflexionar sobre el asunto y cambiar de rumbo. No lo han hecho. La decisión final estará en manos de las tres presidentas insulares "Maria Antònia Munar, Pilar Costa y Joana Barceló". Esperemos que ellas sí tengan la suficiente sensibilidad para saber escuchar lo que se les pide y decidan mantener intactas las comisiones insulares de urbanismo y patrimonio. De no ser así, decisiones tan importantes para la conservación de nuestro tesoro patrimonial estarán en manos de personas que quizá ni siquiera habrán sido elegidas en las urnas.