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OPINIÓN | Antonio Casado

Pucherazo independentista

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Al independentismo le falló el pucherazo. La realidad acabó desmintiendo desenmascarando a la prometida Cataluña rica y plena. Los dos motores económicos quedaron seriamente averiados. Inversión y consumo, como fuentes de malas noticias desde que el independentismo enseñó los dientes en el boletín oficial de la Generalitat.

Lo primero quedó suficientemente acreditado en la estampida de empresas huyendo de la inseguridad jurídica. Lo segundo se concretó hace unos días en las últimas cifras del INE (Instituto Nacional de Estadística) sobre la caída del comercio minorista. Nada menos que un 3.9% en octubre, el mes del referéndum ilegal, la declamación de independencia y la intervención de la Generalitat en aplicación del 155.

Lo último es la reducción del turismo, la gallina de los huevos de oro, que ya estaba previamente amenazada por la alcaldesa Colau y, sobre todo, por a CUP, el componente antisistema del bloque independentista. El INE acredita que las visitas de turistas extranjeros se dedujeron en un 4,7% en octubre, sobre la cifra de septiembre. El daño se visualiza mejor a escala nacional, puesto que en el conjunto de España la llegada de turistas respecto al mismo mes del año anterior, subió un 1,8 %. Y la letra pequeña nos deja datos desalentadores en el tráfico por el aeropuerto de El Prat (sensible frenazo), índices de ocupación hotelera o aumento de pisos turísticos vacíos.

Son negros los colores de la paleta independentista. Sin embargo, no faltan los agitadores dispuestos a seguir echando leña al fuego. Acaba de entrar en el circuito deformador de la opinión pública (»campañas de desinformación», dice la Estrategia de Seguridad Nacional), el «pucherazo» que, sin ninguna base, denuncia ERC a titulo preventivo de cara al recuento electoral. Pero hagamos una interpretación positiva de esta nueva extravagancia que consiste en pedir voluntarios para hacer un recuento «paralelo en la noche del 21 de diciembre.

Buena señal. Significa que lo que realmente temen es un revolcón electoral del independentismo. Si no, nunca hubieran sacado a pasear el fantasma del «pucherazo», sabiendo como saben que el modelo de recuento es inatacable. Hay no menos de media docena de recuentos paralelos a los «oficiales». Juntas electorales y Ministerio del Interior, claro, pero también los partidos presentes en las mesas electorales como interventores que, naturalmente, se llevan su acta. En Cataluña, al menos siete.

Los de ERC pueden hacer cuentas con sus propias actas y comparar su resultado al «oficial». Nadie se lo impide, pero ellos lo usan como una pedrada más contra el Estado que quieren destruir. Ahora es el «pucherazo» y antes fue la España represora, la vuelta del franquismo, los presos políticos, las víctimas inocentes de la violencia policial o las balas de verdad donde antes había pelotas de goma.

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