Leo íntegramente el documento de Prou! y me vienen a la cabeza aquellas imágenes de Estados Unidos de los años 50 y 60 cuando los ciudadanos de color negro no podían utilizar el mismo transporte que los blancos, ni entrar en los mismos bares, ni por supuesto acudir a los cines, ni vivir en los mismos barrios. Le llamaban ‘apartheid' y me temo que es lo que quieren aplicar los responsables de esta plataforma, con toda su buena fe del mundo, por amor a la isla, por miedo a la saturación, pero sin pensar que estamos ya en pleno siglo XXI, que hay cosas que no se puede hacer, como por ejemplo que haya transporte público solo para turistas y otro para residentes. ¿Y los que no son residentes y llegan a Ibiza por trabajo? ¿Qué régimen adoptarían? ¿O también habría un bus exclusivo para ellos? Cuando a alguien le entra un ataque de amor a su tierra y le molestan los que no son originarios de ella le recomiendo que haga un ejercicio muy simple. Que piense que va a cualquier parte del mundo y los ciudadanos de aquel país le hacen sentir diferente, sin los mismos derechos. Por no hablar de la propuesta de que el transporte pesado circule a determinadas horas para que no molesten a los residentes, lo que obligaría a repartir los refrescos, o la carne, o la compra de los supermercados, a las dos de la madrugada. Hay medidas que mejor las tomamos a broma porque si nos ponemos serios resultan bastante preocupantes.
3 comentarios
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Hace más de 7 años
Pobrecitos esos turistas que fondean sobre posidonia con sus yates, o que cierran espacios públicos para eventos privados por sus cojo... con auténticos ejércitos de personal de seguridad. Sin duda ese apartheid les preocupa enormemente... igual que a los 3 americanos que quisieron zurrar al guradia civil, seria por que iban "limpios y puros..." Hágase un favor y deje de escribir los artículos que le mandan los de arriba, tenga dignidad personal y cristiana.
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Hace más de 7 años
¿Qué pretende este artículo reduciendo al absurdo las palabras de PROU? Eso, demonizar a esta masiva agrupación. Demonizar no sirve de nada y más sabiendo que una mayoría de ibicencos están hartos de este tipo de turismo y de la gestión de los políticos locales.
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Això està molt lleig.