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Opinión/Joan Boned, exconseller de Territori del Govern balear

Un proyecto que ya es una necesidad

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Hace muchos años que se viene hablando de un proyecto que cuando se ejecute, cambiara sustancialmente parte del día a día del municipio de Eivissa. El proyecto al que me refiero, es la transformación del primer cinturón de ronda en una gran avenida urbana.
Esta vía de cintura o E-10, en la practica ha dejado de desempeñar la función para la que fue construida, que no era otra que la de permitir la circulación entre diversos puntos de la isla, o incluso entre puntos del propio municipio; sin la necesidad de colapsar las vías urbanas de Vila.

Inevitablemente la ciudad de Eivissa ha ido creciendo como capital de la isla y esa vía E-10, ha pasado de ser la solución a un problema, a ser parte del mismo. Hoy por hoy es una cicatriz en el municipio, una barrera que divide zonas urbanas y constituye un obstáculo en la intercomunicación de las mismas. Ademas, al tratarse de una vía de circulación rápida, son muchas las dificultades que se plantean a la hora de conectar las diversas calles del casco urbano a la misma.

Para comprobar qué papel juega actualmente en la circulación urbana, basta circular por esa vía a determinadas horas un día cualquiera, o en determinadas épocas del año, como puede ser la temporada estival y nos veremos atrapados en las larguísimas colas que se provocan.

Ya no es una vía que agiliza el tráfico, es un punto más del municipio donde se colapsa ese trafico rodado. Viene siendo también un peligro para los peatones, ya que la creciente necesidad de cruzar andando de un lado al otro de la E-10, acaba siendo un peligro para todos aquellos que en lugar de utilizar los pasos elevados existentes, cruzan por cualquier punto.

Esa transformación de vía de cintura en avenida urbana, es ya una necesidad urgente. Los beneficios que puede suponer la ejecución de ese cambio, son numerosos. Se facilitaría el transito peatonal eliminando los pasos elevados, se podría regular mucho mejor el trafico rodado y por supuesto podría ayudar a solventar en buena medida el grave problema de aparcamiento que hay en el municipio.

La necesidad de aliviar la presión de vehículos de las calles más céntricas, pasa necesariamente por desplazar ese exceso de coches a otros puntos. No hace falta ser extremadamente imaginativo, para darse cuenta del abanico de posibilidades que puede aportar el primer cinturón de ronda a la hora de diseñar soluciones a este problema. Son muchísimas las plazas de aparcamiento en superficie que se pueden obtener con una adecuada remodelación.

Pero cabria incluso ir mas allá: ¿por qué no aprovechar también el subsuelo de esa futura avenida?. Son muchas las ciudades en las que sus principales avenidas, son al mismo tiempo grandes aparcamientos subterráneos. Y combinar esta alternativa, con un correcto y adecuado transporte interurbano, supondría un cambio radical en la movilidad del municipio.

Hace diez años, este proyecto era una opción de futuro que se planteaba, actualmente es uno más de esos proyectos eternos en el tiempo y que parece que nunca acaban de concretarse. Lo que fuera una buena idea en el pasado, es ya una urgente necesidad del presente.

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