Dicho así suena muy pretencioso, pero el 90% de los residentes en Formentera tenemos un superpoder: creer que llegamos a cualquier sitio saliendo de casa a la hora en la que ya deberíamos estar allí. Lo sé, algunos dirán que eso no es ningún superpoder, eso es ser impuntual; un poder especial es la invisibilidad o el volar, pero esos ya están muy demandados, seamos más originales.
Este ‘superpoder’ hace que, si has quedado para cenar a las nueve, lo más probable es que estés entrando en la ducha a las nueve menos diez, lo cual a todas luces hace muy poco probable que estés listo a la hora correcta. Obviando que hay personas que sí son puntuales y no sólo llegan a la hora acordada sino incluso antes, creo que esto que nos pasa a los residentes no es «culpa nuestra», es la percepción que tenemos de que «todo está muy cerca». Me refiero a que cuando vamos a otro lugar, solemos salir con tiempo, pero aquí sabemos que es fácil llegar casi a cualquier sitio en cinco minutos.
Pero (siempre hay un pero) todo el mundo sabe que los superpoderes, pueden revertirse con un «antídoto». Si en el caso de Superman era la criptonita, en el caso de la «puntualidad» formenterera la pérdida de poder la provoca la temporada turística. El camino que tú pensabas que podrías hacer en 5 minutos (nunca son cinco, pero son tus «cálculos») pasa a hacerse en 20 minutos. ¿Por qué? Porque la carretera se llena de vehículos, ya sean residentes o visitantes, no sé qué nos ocurre que además del colapso que se produce, porque las carreteras siguen siendo las que son, parece que todos andamos nerviosos y dejamos de conducir con la fluidez que se espera.
La carretera se convierte en un campo de batalla: coches que van a 20 kilómetros por hora porque no saben qué entrada a la playa deben coger; otros que directamente van a 10, porque llevan delante unas bicicletas que han tenido a bien ir charlando mientras pedalean, otros que conducen como si fuera un circuito cerrado de F1, adelantamientos terroríficos, camiones descargando en doble fila, motos por doquier… ¡Incluso colas! Sé que me van a criticar por esto, que van a decir que estamos muy malacostumbrados y posiblemente sea cierto, pero he de decir y me remito a hechos contrastados (por mí), que muchísima gente que viene de ciudades grandes, me ha confesado que no había visto un desmadre igual en una carretera como el que se produce aquí en verano.
Quiero dejar claro que no es una crítica a las autoridades ni del orden ni gubernamentales, que es algo que viene ocurriendo desde que tenemos turismo (de masas) en la isla y se producen aglomeraciones, tampoco es una oda a que se cierre o no la isla a la entrada de vehículos no me siento con la potestad ni las ganas, de decir si eso es correcto o incorrecto; tal vez sí es cierto que nuestras vías no están preparadas para tantos vehículos, pero no quiero ni pienso ser yo (los Dioses paganos me libren) quien diga lo que hay que hacer, porque no tengo ni idea y es un fango en el que no quiero meterme.
Es sólo un recordatorio: el superpoder que tenemos es ser impuntuales, pero recordemos todos, que nadie, ni propios ni ajenos, tenemos el superpoder de no morir en la carretera. Así que precaución y paciencia, que total «está todo aquí al lado».