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Congelados Ca’n Paya se despide tras cuatro décadas de historia en Ibiza

Nieves Planells cerrará la próxima semana el negocio familiar para iniciar su prejubilación y dar paso a una nueva etapa del local

Los 'flaons' que elabora Nieves Planells son míticos en Ibiza. | Foto: Toni P.

| Ibiza |

Los estantes casi vacíos, las últimas compras de una clientela fiel y un teléfono que no deja de sonar para transmitir agradecimientos y despedidas anuncian ya el final de una etapa en la ciudad de Ibiza. Congelados Ca’n Paya, uno de esos comercios que forman parte de la memoria cotidiana de varias generaciones de vecinos, cerrará definitivamente sus puertas la próxima semana después de cuatro décadas de actividad.

Detrás del mostrador continúa estos días, como siempre, Nieves Planells Serra, que afronta el cierre con una mezcla de satisfacción, nostalgia y el buen humor que la ha acompañado durante toda su trayectoria profesional.

«Abrí la tienda cuando tenía 20 años y siempre dije que lo dejaría cuando cumpliera los 60, así que podemos decir que misión cumplida», comenta entre llamadas y saludos de clientes que pasan por el establecimiento de la calle Obispo Huix para despedirse.

Aunque reconoce que el comercio ha cambiado profundamente desde aquellos inicios, asegura que siempre ha intentado adaptarse a los nuevos tiempos. «No me puedo quejar. Siempre me he adaptado a las nuevas corrientes. La venta ha cambiado mucho durante todos estos años», explica.

La historia de Congelados Ca’n Paya está estrechamente ligada a otra conocida tienda de la ciudad. La madre de Nieves, Maria de Can Reial, regentó durante años el popular Colmado Maria, situado en la calle Pedro Francés, donde se vendían flaons, orelletes, pan, magdalenas, galletes d’oli y otros productos tradicionales ibicencos.

Cuando aquel establecimiento cerró, la familia decidió mantener viva la elaboración de muchas de aquellas recetas. «Mi madre tenía su propia tienda y cuando cerró nosotros seguimos preparando todos estos productos para venderlos en nuestra tienda», recuerda.

Con el paso del tiempo, la oferta se amplió incorporando platos elaborados y congelados preparados por la propia familia desde Santa Gertrudis, una línea de negocio que terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad del establecimiento.

El primer local abrió sus puertas en la calle Abad y Lasierra, frente a Lanas Fanny, donde permaneció durante 25 años. Posteriormente el negocio se trasladó a la calle Obispo Huix, donde ha continuado hasta hoy. Además, la familia también contó con una segunda tienda en Figueretes, donde se encontraba el almacén desde el que su marido, Juanito Roig, conocido popularmente como Paya, distribuía los productos al por mayor.

Legado gastronómico

A lo largo de los años, los flaons de Ca’n Paya han cruzado fronteras y han servido para llevar un pedazo de Ibiza a numerosos rincones del mundo.

«Nuestros flaons han viajado por todo el mundo, desde Helsinki hasta Estados Unidos, Inglaterra o Rusia», explica Planells.

Sin embargo, más allá de las cifras o la expansión comercial, lo que más valora es el vínculo creado con la clientela durante todos estos años.

«Echaré de menos a nuestros clientes. Es muy bonito haber atendido primero a unos clientes, después a sus hijos y ahora a sus nietos, que ya vienen con sus propios hijos pequeños», señala.

La noticia del cierre ha provocado numerosas muestras de cariño. Muchos vecinos expresan estos días su preocupación por no saber dónde encontrar algunos de los productos que se habían convertido en habituales en sus mesas.

«No son pocos los que se lamentan diciendo dónde comprarán ahora los canelones, los flanes o las orelletes que hacíamos aquí», comenta.

Nueva generación

El cierre de Congelados Ca’n Paya no supondrá, sin embargo, el final de la actividad en el local. Una vez liquidado el género y realizadas las obras de adaptación previstas para el verano, el establecimiento iniciará una nueva etapa vinculada a la educación. «A partir de Sant Joan ya cerraremos definitivamente. Para entonces espero habernos quitado de encima todo el material elaborado que nos queda para tenerlo todo listo y reformado en septiembre para que mi hija, Esther, abra su academia de repaso, Edulab», explica.

Por su parte, Nieves no tiene intención de permanecer completamente alejada de la actividad. Asegura que seguirá ayudando en todo lo que pueda y deja incluso abierta la posibilidad de compartir los conocimientos acumulados durante tantos años entre fogones.

«Me dejaré ver todo lo posible y, ¿por qué no?, dejar la puerta abierta por si alguien quiere contar conmigo para hacer algún taller de elaboración de flaó, para que no se pierda la receta», afirma.

Porque si algo ha intentado preservar durante cuatro décadas ha sido precisamente la cocina tradicional ibicenca. «Siempre me ha gustado mucho la cocina ibicenca de verdad», asegura. Por ello, en sus vitrinas han convivido durante años recetas cada vez menos habituales como el cuinat, la salsa de Nadal, los macarrones de Sant Joan, la frita de freixura, la lengua en salsa o los fondos de arroz de matances.

«Algunos de estos platos ya no los conoce la gente joven», lamenta.

Con el cierre de Congelados Ca’n Paya desaparecerá uno de los establecimientos que mejor ha sabido conservar y acercar al día a día parte de ese patrimonio gastronómico.

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