Yo no sé a ustedes pero a mí el culebrón este de las cloacas del PSOE me tiene loca. Hace ya tiempo que no sé ni quién es quién, ni qué han robado o dejado de robar. Pero las tramas, cómo se entrecruzan entre ellas, los personajes, las palabras… me fascinan. ¿Quién puede pensar en un político llevándose un camión de putas a un parador de esos que nos venden como lujo sobrio y cultural y que acaban siendo vulgares hoteles de carretera?
Una ve la cara de Leire Díez y escucha sus audios, y solo puede reírse cuando dice que ha aportado 2.000 documentos para no sé qué de la trama de los hidrocarburos en un trabajo de investigación periodística. Espero que al menos estén impresos en papel reciclado, no vaya a ser que al sector verde del socialismo le dé un algo cuando vea que lo ha hecho en folios de los de toda la vida, poniendo así en riesgo la supervivencia de la selva amazónica.
Lo de Aldama irrumpiendo en la rueda de prensa de esta crack, con Pérez Dolset empujándole violentamente, es un episodio que está a la altura del hostión de Ruiz Mateos a Boyer en 1989. El nivel no es que esté bajo, es que está en el subsuelo. Es que nos están gobernando auténticos mendrugos cuyo único interés parece ser el de forrarse mientras nos exprimen sin compasión. Al lado de estos tipos, Puigdemont me parece ya un hombre de Estado con el noble propósito de dar a Cataluña un mejor futuro. Que sí, que es del partido de los del 3%, pero, oigan, es que hasta para robar hay clases.
En este escenario, ver a Triguero reclamando a esta tropa que cumpla sus compromisos con Vila es enternecedor. Pero siempre me queda el consuelo de que al menos aquí, si llamas a la Línea Verde, al otro lado está Jordi Grivé respondiendo al instante. Algo es algo.
Mendrugo y socialista son sinónimos.