¿Qué es lo vital? ¿Aquello sin lo que no puedes vivir? ¿Es trascendente o puede ser prosaico? Para mí, mis hijos son vitales. Y mi trabajo. Y el helado de chocolate, la Coca Cola Zero, el iced chai latte con mucha canela y el gazpacho de Mercadona. La salud sí, claro. Mi familia, a veces. Mis amigas siempre. ChatGPT, X y Threads cada día. Sí, hay muchas cosas vitales en mi vida. De las prescindibles ya hablaré en otro momento.
Para la Autoridad Portuaria, lo vital es el dique flotante de PyLS. Esa obra que dicen que es única en el mundo, cuyo coste oscila entre los dos y los seis millones de euros y que, parece, acabará con todos los problemas de agitación de las aguas interiores del puerto. Yo pensaba que eso había acabado con el dique de Botafoc, que se justificó con el mismo argumento. Pero, bueno, eran los tiempos en los que la Administración hacía sus propias obras. No como ahora, que espera a que las hagan los concesionarios. Y así hacen todos caja, tilín, tilín.
Qué mala suerte tenemos en Vila con el dichoso puerto. Ahora nos dicen que, con el desarrollo de Botafoc, será uno de los más importantes del Mediterráneo. No seré yo quien le lleve la contraria a la APB, pero si pienso en puertos como los de Valencia o Barcelona, no lo tengo tan claro. Otra cosa es si hablamos de temas de explotación económica porque ahí es obvio que la pasta corre y correrá sin control y sin límites. Y, como siempre, a costa del ciudadano, que observa entre atónito e indignado cómo cada metro de puerto va siendo invadido por marinas de lujo sin que nadie le haya pedido ni permiso ni opinión.
Yo iría pensando ya en cambiarle el nombre al obelisco de los corsarios. Propongo el de Dildo de la Piratería. Esa cosa que puede te dé gusto pero que, al final, te deja vacía.