El presidente parecía Freddy Krueger en la entrevista de su TVE. Algunos masocas sanchistas que se la tragaron completa me confiesan que aquella noche sufrieron las más espantosas pesadillas de su vida. Algo nada sorprendente dada la viscosa aura de repelús que transmite, lagarto, lagarto, el vampiro monclovita.
El retroceso democrático que ha sufrido España en sus años de desgobierno con putos corruptos, comunistas, camaradas etarras, prófugos y cacos separatistas es tan evidente como descorazonador. Algo muy fácil de prever cuando los dos principales partidos del Reino han preferido pactar –competencias por aquí, educación por allá, hacienda desigual— con el insaciable demonio nacionalista antes que entre ellos. Por lo menos ya se ha enterado todo el mundo, incluso querubines electorales a diestra y siniestra, que el estado actual no funciona, pues comunidades y gobierno central se han echan la culpa y nadie es responsable de nada, que para eso tenemos al cambio climático. Si quieren ayuda, que la pidan. Y mientras esperan, ya pueden ahogarse o quemarse.
La partitocracia está asesinando la democracia, sí, pero el chulo de sauna pasará a la historia de la infamia como el peor gobernante desde Fernando VII. Entre mentiras y traiciones, no le queda línea roja por pisar para aguantar en el poder. Si la cara es el espejo del alma, el tipo deambula putrefacto y poseído por el Zapatero de Maduro. ¿Cómo le retrataría Goya?
Pero el colmo es que a uno y otro lado del muro nos quiten el sueño. El insomnio del felón dura ya demasiados años, su delirio es altamente contagioso y no hay retiro que lo cure. Y lo más grave es que produce monstruos.
Este es uno de esos artículos que no rompe España...con respeto, con mesura, con elegancia y finura....¿hacía falta, Sr Montojo?