Hubo un tiempo en que la Policía Local ayudaba al ciudadano y se mostraba cercano. Hoy, sin embargo, sorprende cómo el talante ‘multador’ predomina entre los agentes de la ciudad de Ibiza. Recientemente, he sido testigo de cómo hasta dos vehículos policiales rodearon el turismo de un repartidor por haber parado su coche un instante en una céntrica avenida de Vila. Eran las 11 de la noche de un martes cualquiera de diciembre, con lo que este trabajador prácticamente circulaba solo por las calles de Ibiza.
Cierto es que el conductor realizó una maniobra incorrecta. Sin embargo, creo no estar equivocada al asegurar que, años atrás, los agentes habrían pedido al repartidor con cierta amabilidad que moviera el vehículo inmediatamente para evitar ser multado. Hoy, por lo visto, en las academias policiales optan por enseñar a los jóvenes agentes cómo intimidar al ciudadano a la mínima de cambio y, haciendo gala de su poder ‘multador’, interponer recetas de 200 euros sin dar antes ni las buenas noches.
Sinceramente, los modestos ciudadanos de Ibiza, entre los que me incluyo, agradeceríamos un poco más de cercanía y comprensión. No que hasta tres vehículos policiales rodeen e intimiden a un repartidor como si fuera el mayor delincuente del mundo en plena fuga.
Esperemos que la pizza llegara bien a su destino. Y, por cierto, ahora que el espíritu navideño va a invadir hasta el último rincón de esta isla, no estaría de más que Papá Noel o Sus Majestades de Oriente -según se prefiera- regalen un mejor talante y algo más de amabilidad a muchos servidores públicos.