El anuncio de Pedro Sánchez de incentivar fiscalmente a los caseros que no suban las rentas al renovar contratos en 2026 es una medida inteligente y útil en un momento de enorme presión sobre el mercado de alquiler. Se contempla una bonificación del 100% en el IRPF para quienes mantengan los precios, compensando así el hipotético ingreso que dejarían de percibir si optan por subirlos. Eso puede frenar incrementos inasumibles para miles de familias y estimular la estabilidad de precios en un mercado saturado por una alta demanda y una oferta insuficiente. Esa deducción comparte el mismo enfoque que la anunciada por el Govern de Marga Prohens para contener los precios. Por una vez, PSOE y PP coinciden en proponer el mismo instrumento para lograr un objetivo común que beneficiará a los afectados. Sin embargo, tras el anuncio de Sánchez llegó el jarro de agua fría. Sumar, su socio de Gobierno, criticó la iniciativa y advirtió que votará en contra. Otra vez las divergencias entre PSOE y Sumar dañan la credibilidad del Ejecutivo, que ni en materia de vivienda se muestra unido. Sumar exhibe su sectarismo ideológico enfrentando a inquilinos con propietarios, a quienes se tilda de «rentistas». Afirman que el PSOE busca «premiar a los caseros» y que la medida es «injusta e ineficaz». Consideran mejor decretar la prórroga automática de 600.000 contratos de alquiler que vencen este año, sin permitir que se suban los precios, algo de más que dudosa legalidad. Podemos y EH Bildu también se niegan a «regalar dinero público a los caseros» porque «ya cobran alquileres desorbitados». Es una lástima que ni en esto sean capaces de ir de la mano los partidos de izquierdas. Sánchez debería preguntar a sus socios de extrema izquierda antes de tirarse a la piscina. O cortar con ellos y pactar con el PP una medida que ambos comparten. Intentarlo, al menos.
PSOE y Sumar chocan de nuevo
Joan Miquel Perpinyà | Ibiza |