EEl presidente Vicent Marí finalmente irá a juicio. La Audiencia Provincial ha confirmado que la emergencia del contrato de «La vida islados» estaba justificada y se ajustaba a derecho. Pero, por otro lado, reabre la causa sobre la contratación de la adjudicataria y las supuestas «coacciones y lesiones psicológicas» denunciadas por la interventora. Una decisión que ni la Fiscalía veía necesaria, pero que desde Palma se impulsa, fabricando ruido y munición política. El PSOE celebra la sospecha como si fuera condena y usa el barro como programa.
Un mal trago para el presidente insular que, conviene subrayarlo, mantiene intacta su presunción de inocencia. Un principio básico que el PSOE invoca o pisotea según le convenga. En Can PSOE están encantados: como no pueden tumbar a Marí en las urnas, donde han sido derrotados elección tras elección, ahora exigen su dimisión antes incluso del juicio. Hipocresía en estado puro: dureza con el adversario e indulgencia infinita cuando los señalados son de los suyos.
Basta recordar que por los juzgados han pasado no pocos altos cargos socialistas en Ibiza, incluida una actual consellera que se aferró al cargo sin rubor, todos parapetados tras la presunción de inocencia. Ese derecho, al parecer, sólo es sagrado para los propios; al rival se le pide la cabeza.
Y cuidado con dar lecciones: hoy la corrupción y los escándalos llevan el sello del capullo y la rosa, con la complicidad dócil de SUMAR y PODEMOS, más preocupados por sostener un gobierno agotado que por someterse al veredicto ciudadano.
Que no se engañen: este proceso no moverá un sólo voto. Si vuelven a fiar su estrategia a atacar a Vicent Marí en lugar de ofrecer un proyecto serio para Ibiza, repetirán —por tercera vez— el amargo sabor de la derrota y la oposición.