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La ingeniería y el turismo sostenible

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Por qué hablamos de ingeniería?
Porque sin ingenieros no hay agua garantizada en verano, ni autobuses puntuales, ni carreteras seguras, ni puertos que funcionen. En 2024 Ibiza llegó a 309.218 personas en un solo día de agosto —récord de «presión humana»— y la población residente alcanzó 161.485 habitantes, su máximo histórico. Cada temporada exigimos más a las infraestructuras de la isla.
Al mismo tiempo, en Baleares la inversión pública subió: la licitación creció un 8,2% y superó los 140 millones de euros en los once primeros meses de 2024. Sin embargo, 88 concursos quedaron desiertos ese año (y en Ibiza la proporción rondó el 26% en el Consell), una señal de que falta capacidad técnica para convertir pliegos en obras reales.

Agua: menos pérdidas, mejor depuración, más reutilización
Necesitamos redes que pierdan menos agua, depuradoras que funcionen a plena capacidad, sin olores ni vertidos, reutilización del agua tratada para riego o limpieza, etc.
Todo esto depende de equipos técnicos que planifican, proyectan, dirigen obras y, sobre todo, operan y mantienen las instalaciones a diario. Con los picos de agosto no basta con «salir del paso»: hace falta personal cualificado para prevenir problemas y resolverlos rápido. La UNESCO lo resume bien: sin ingeniería no hay agua segura ni infraestructuras resilientes; es clave para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Moverse mejor: saber cuánto cabemos y dónde nos atascamos
Para que la movilidad sea sostenible, hay que medir y decidir con datos:
Hablar de capacidad de carga es tan sencillo como pensar en el aforo de un local: si lo sobrepasamos, el servicio se resiente y la seguridad se compromete. En Ibiza ocurre igual con la movilidad. Necesitamos conocer cuántos desplazamientos pueden absorber nuestras carreteras, accesos a playas y cascos urbanos sin disparar los tiempos de viaje ni empeorar la calidad del aire. Para ello, se realizan aforos, se analizan horarios y se construyen matrices origen‑destino por temporada. Con esa información se fijan límites operativos y se programan refuerzos —más buses, lanzaderas y ajustes horarios— exactamente donde más falta hacen.

Los puntos negros no son una fatalidad; son lugares y horas concretas donde el tráfico colapsa: accesos a zonas de ocio o playas, glorietas muy demandadas o entradas a pueblos con sección viaria escasa. La ingeniería de tráfico permite detectar y jerarquizar esos cuellos de botella para actuar primero allí donde cada euro invertido libera más minutos de congestión y reduce más riesgo.

A partir de ese diagnóstico, las soluciones deben combinar medidas rápidas y estructurales. Las primeras pasan por dar prioridad al bus en tramos críticos, habilitar lanzaderas desde aparcamientos disuasorios y afinar señalización y paradas para ganar minutos ya. Las segundas incluyen reordenar glorietas y enlaces, crear itinerarios seguros para peatones y ciclistas y levantar nodos intermodales (bus‑puerto‑aeropuerto) que faciliten el cambio de modo. La regla de oro es clara: medir antes y después; si una intervención no mejora la puntualidad, el tiempo de viaje o la seguridad, se corrige.

La movilidad sostenible no es un proyecto que se ‘inaugura’, sino un proceso que se gestiona.
Por último, la movilidad sostenible no es un proyecto que se «inaugura», sino un proceso que se gestiona. Un tablero público de indicadores —tiempos de recorrido, puntualidad del transporte, ocupación de aparcamientos, incidencias— permite decidir cada mes con evidencia y rendir cuentas a la ciudadanía. Ese ciclo de medir → actuar → comprobar es la condición para que la movilidad funcione en agosto… y el resto del año.

La Inteligencia Artificial como palanca de la ingeniería para una Ibiza Sostenible.
La inteligencia artificial (IA) puede ser una aliada inmediata para Ibiza: en agua, detecta fugas en red con modelos que aprenden de presiones y caudales en tiempo real, pronostica la demanda estacional para ajustar captación, desalación y depósitos, optimiza la energía de bombeos y EDAR, y prioriza el mantenimiento predictivo para evitar vertidos y olores en plena temporada; en movilidad, analiza patrones anónimos de desplazamiento para dimensionar la capacidad de carga insular, identifica puntos negros por hora y día, propone refuerzos dinámicos de bus y lanzaderas, sincroniza semáforos y accesos a playas, y alimenta un tablero público con tiempos de viaje, ocupación y emisiones para decidir rápido y rendir cuentas. Bien gobernada —con datos de calidad, ciberseguridad, respeto a la privacidad y supervisión humana— la IA no sustituye a la ingeniería: la potencia, haciendo más sostenible y eficiente cada euro invertido en agua y movilidad.

Estamos en el camino
Recientemente se ha puedo en valor en FITUR la reducción de plazas turísticas ilegales por parte del Consell de Eivissa. Avanzando en esta buena dirección hacia el turismo sostenible, ampliemos nuestro apoyo a la ingeniería que lo hace posible. Con decisiones basadas en datos tendremos agua segura, movilidad fluida y mejor servicio para residentes y visitantes, y todo ello gravitando en la IA. Ese es nuestro camino para cuidar Ibiza y su economía, hoy y mañana.

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