Ya tenemos fecha de apertura del Parador del Castillo. El próximo 23 de febrero el establecimiento abrirá sus puertas, después de nada menos que 22 años de espera. Cuando en Ibiza se decidió ceder el Castillo al Estado para construir ahí un parador las cosas eran muy diferentes a como son ahora así que me cuesta creer que el hotel vaya a solucionar los problemas que se pretendía solucionar entonces.
En aquellos años, la isla solo contaba con un hotel de cinco estrellas y todo se circunscribía al sol y playa. Cierto es que el título de Patrimonio de la Humanidad hizo que muchos se ilusionaran pensando que por fin Ibiza sería conocida por algo más que la fiesta nocturna. Pero la realidad ha sido tremendamente tozuda en esto. La isla sigue siendo la meca de la noche y, aunque se hayan potenciado hasta la saciedad otros segmentos, ahora mismo esas discotecas no han perdido el papel de atractivo casi principal. Sí, tenemos luxury pero, la verdad, casi mejor hubiera sido destinar los esfuerzos a otra cosa, viendo los resultados.
El Parador, decía hace poco el alcalde Triguero, servirá para retornar la vida a Dalt Vila. No sé si quedará alguien vivo que haya visto vida en el barrio histórico. Yo, que llevo aquí desde 1998, siempre lo he visto igual de vacío, inaccesible y aburrido, a pesar de su melancólica belleza. Pero puede que esta vez sí salga bien la cosa y Dalt Vila se convierta en un autentico polo de atracción para los visitantes y los residentes.
De los precios del Parador, la verdad, poco se puede decir. Son caros para el bolsillo medio pero algo por debajo de lo normal en la isla en plena temporada alta. Resulta curioso, eso sí, que un hotel levantado gracias al dinero que pagamos entre todos vaya a ser accesible solo para unos cuantos. Como casi todo en esta isla. Habemus Parador, por fin…