«¡Oh Profeta! Di a tus esposas, hijas y mujeres de los creyentes que se cubran con sus mantos, bajen la mirada y guarden su pudor, no muestren su belleza y adornos […] cubran su pecho con el velo y no muestren más que a sus maridos, o serán molestadas».
Sura An-Nur (24:31) / Sura Al-Ahzab (33:59)
A un hombre occidental cuya pubertad transcurrió entre bikinis en Salinas y el nudismo integral de Es Cavallet en aquella liberal, naturista y abierta sociedad pitiusa que convivía con Franco, le cuesta encajar ese hipócrita relato progre que blanquea tiranías machistas.
Líderes de la opereta feminista #8M financiados por Irán, cuya policía de la moral secuestra, tortura y condena a mujeres sin velo (violadas previamente si son vírgenes), llaman imperialismo genocida a EE. UU. e Israel, aliados que Sánchez traiciona por combatir un régimen impuesto violentamente con 50.000 manifestantes asesinados.
Desde 1979 los mulás iraníes violan el derecho internacional financiando el terrorismo contra la democracia israelí, prometiendo destruir EE. UU. ¿Qué esperaban?
Que los retoños de Marx y Marcuse proclamen perseguir al macho alfa, defendiendo musulmanes con 4 esposas sometidas al hijab (prohibido abortar) es insostenible. Los que exigían educación laica en la enseñanza pública promueven islam y comida halal en colegios, donde tu hijo descubrirá que la mujer –perversa tentación masculina– arruina con su sola visión la natural castidad del santo varón, desatando incontinencias que desabrochan braguetas e incitan al pecado, culpables hasta la lapidación. Así están sus cabezas.
La cosa cambia en Yihad, con infieles y la violación, prometiendo al varón inmolado hasta 73 vírgenes. Menudo festín. El PSOE de bragueta floja sin rechistar. Normal.
La realidad masculina es que no te acabas una mujer encendida, imagina 73 y por lotes.
Charles de Montalembenz los retrató:
«Cuando soy débil os reclamo la libertad invocando vuestros principios; cuando sea fuerte os la negaré invocando los nuestros».
Esa inmigración que menosprecia a Occidente, asalta nuestras democracias de raíces cristianas, alentada por cristianófobos que exigen fronteras abiertas tras muros de 3 metros en Galapagar, afirmando defender a la mujer, mientras llegan yihadistas o traficantes de esclavas sexuales, arden iglesias profanadas señalando judíos por defenderse en guerras que no iniciaron.
Rescatar mujeres torturadas y violadas, enterradas vivas años bajo túneles UNRWA, requiere tiempo y acciones quirúrgicas con tropas cualificadas (beduinas musulmanas). Dos millones de israelíes lo son; presidieron el parlamento o el tribunal supremo, y nadie te lapida allí si vas en bikini. Abaten terroristas disfrazados de periodistas. La izquierda entonces sí, habla de derechos.
Las democracias occidentales no deben tolerarlo todo. No puede haber libertad para los enemigos de la libertad. Blanqueando contrasentidos, inventaron eufemismos para indultarlos: «La religión de la Paz» y «La religión del Amor», última bofetada para incautos ante credos intolerantes, asaltando derechos humanos, tus costumbres y hasta la hispanidad.
«Has de saber, Sancho, que las mujeres son la más perfecta de las creaciones divinas. Más hermosas que las flores, las estrellas y la luna, son también fuertes como el acero de mi lanza. Por eso, es menester entre caballeros estar prestos a sus privaciones, amarlas, cuidarlas como a la niña de tus ojos, nuestro mundo sin ellas estaría irremediablemente perdido, son la fuerza de la vida y el motor que impulsa nuestra existencia».
El convicto de Argel y quienes le precedieron sabían que mientras combatían al turco, su hogar, su prole y sus tierras eran preservadas por ellas; médicos de tus heridas, maestras de tus niños, amigas de tus abuelos o guerrilleras contra el gabacho invasor, hasta entregar la vida por su familia desde la maternidad, cualidad genéticamente impresa e intransferible que ningún hombre reproducirá, aunque le ilumine esa farsa woke sintiéndote farola. Quien tergiverse su naturaleza es un ignorante o un disfórico, llamándose Manuel y diciéndose Isabel.
Cuando por fin tiembla la tiranía machista iraní, liberando opositores, mujeres y LGTB, Sánchez ‘el pacifista’ niega usar las bases conjuntas que EE. UU. no paga solo, para guardar armas a una España ‘Flower Power’, manirrota e insolidaria con sus socios, que no cubre ni su cuota del club OTAN y de la que nos sacarán no a gorrazos por okupas, teniendo en pañales la defensa nacional.
Esta nueva factura costará más que los miles de millones para trenes marroquíes, el metro egipcio o el ministerio de ‘Igual-Da’ y los imprescindibles ‘Talleres para Vulvas Dialogantes Trans de Tegucigalpa’.
Mohammed III fue el primer dignatario en reconocer a EE. UU. Francia eligió siempre al turco, apadrinando al sultán con quien Israel firmó alianzas. Esta España social regala simpatías a nazis de Hamás o la tiranía iraní, al comunismo cubano o al chavismo criminal. ‘Patria o Muerte, Venceremos’, con hambre revolucionaria y ‘guajiras’ prostituidas en el malecón.
La homosexualidad, ese ‘vicio burgués’, decía Stalin. Feminismo panfletario de ‘Eco-Charos LGTB’ intentando aclimatarte a comunismo y sumisión (islam) defendiendo narcoestados. Es el corrupto gobierno socialcomunista con turbante. Sus mandos policiales practican la violación. Cero manifestaciones.
«El presupuesto debe equilibrarse y el Tesoro reaprovisionado, la deuda pública disminuida, la arrogancia del funcionario moderada y la ayuda a otros países eliminada para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado».
Cicerón, 50 a. C.