El nuevo contrato del servicio de autobuses se puso en marcha el pasado 1 de abril, con una serie de problemas, en buena parte ocasionados por la falta de información entre los usuarios del servicio respecto a los cambios y novedades de una concesión que prometía revolucionar la movilidad en la isla de Ibiza, y que se ha visto llena de obstáculos y confusiones en las poco más de tres semanas que lleva en funcionamiento.
Este hecho no ha sentado nada bien al Consell Insular, teniendo en cuenta que la materia informativa fue uno de los factores que se contabilizó a la hora de llevar a cabo el concurso para adjudicar el servicio. Sobre el papel, la empresa que finalmente se impuso, Alsa, presentó una «programación impecable», que le llevó a obtener la puntuación máxima posible en este apartado.
Una campaña de información que incluía, entre otras tantas cosas, vinilados en las marquesinas y divulgaciones de los nuevos horarios y nomenclaturas para las diferentes líneas en los días previos a la implementación del servicio, para que los usuarios estuvieran al corriente de todos los cambios, que más allá del propio servicio, cambiaban drásticamente la nomenclatura de todas las líneas de la isla.
Este cláusula se ha incumplido hasta el punto de que la información de las nuevas líneas fue colgada en la principal estación de la isla, la del Cetis, el mismo 1 de abril. En otras tantas marquesinas de la isla se sigue trabajando a día de hoy, 23 días después, para que esta información esté disponible y al alcance de los usuarios.
Todo ello ha llevado a Mariano Juan, conseller de transportes, a considerar deficitario el servicio ofrecido por la empresa y, por tanto, un incumplimiento del servicio. Este incumplimiento conllevará una sanción económica, que se repercutirá en forma de descuento en el pago mensual que se lleva a cabo por ofrecer el servicio. De hecho, el Consell se vio obligado a contratar publicidad, con su pertinente gasto, ante esta situación.
Sin embargo, a diferencia de lo que sí sucede con otros incumplimientos tipificados, como pueden ser retrasos o no ofrecer una línea, que se dividen entre infracciones leves y graves, no llevan una cuantía económica asociada. Por ello «es muy probable», según el propio Juan, que cuando se establezca la sanción a la empresa, este presente un recurso contencioso para reducir o, incluso, tratar de eliminar esa cuantía.
Asfaltar ignacio Wallis justo los dias cuando empieza la contrata de autobuses... Parece una casualidad, pero igual no lo es.