Sin lugar a dudas la capacidad de asombro de la sociedad pitiusa ha de ser realmente infinita, de otra forma resultaría muy difícil comprender alguna de las cosas que vienen sucediendo en nuestra isla. Recordarán todos, el enorme revuelo mediático y social que se formó recientemente cuando se hizo pública una noticia sobre el aeropuerto de Eivissa. De repente aparece la noticia del anuncio por parte de Aena de un importante proyecto de ampliación de nuestro aeropuerto, cifrado en unos 230 millones de euros a invertir en los próximos años. Inmediatamente ponen el grito en el cielo todas nuestras instituciones, locales, insular y autonómica. Al rechazo del proyecto anunciado, además de la práctica totalidad del sector político, no sin dificultades particulares, se acaban sumando otros sectores de nuestra sociedad. Organizaciones empresariales, comerciales, sindicales y ecologistas, también rechazan la anunciada propuesta de ampliación, alcanzando dicho rechazo un amplio consenso.
A raíz de ese posicionamiento mayoritario en contra del proyecto, la directora de nuestro aeropuerto convocó una rueda de prensa, tratando de justificar la necesidad de la ampliación planteada, con los argumentos de cumplir con las nuevas exigencias de de la normativa europea en cuanto a seguridad y la mejora de los servicios que se prestan a los pasajeros, sin que ello vaya a suponer un incremento en la capacidad de recepción de un mayor número de pasajeros. Lo cierto es que desde la propia Aena se reconoció que las actuales instalaciones están dando servicio a algo más de 9 millones de pasajeros y con la reforma propuesta esta cifra podría llegar a los 12 millones.
Ante el revuelo a todos los niveles que el anuncio provocó, se convocó la semana pasada una reunión en el Consell Insular, en la que participaron el Vicepresidente ejecutivo de Aena, el President del Consell d’Eivissa, el Conseller de Turisme del Govern, representantes de los ayuntamientos de la isla, agentes económicos y sociales, así como representantes de diversos sectores vinculados al sector turístico. La reunión puede considerarse como lógica, atendiendo a todo lo que viene sucediendo sobre el citado proyecto, ahora bien, lo que resulta más llamativo es la conclusión que de la misma extraen los representantes políticos presentes. Según el President del Consell, el responsable de Aena en la reunión dio las explicaciones oportunas, que básicamente consistían en argumentar la necesidad de dicha ampliación y que la misma responde únicamente a la adaptación de las infraestructuras a las nuevas exigencias de la normativa europea y la mejora de los servicios que se prestan a los pasajeros; no suponiendo todo ello un aumento de la capacidad operativa del aeropuerto y del incremento en el número de pasajeros atendidos.
Como verán, los argumentos esgrimidos por Aena ahora, son exactamente los mismos que utilizo hace algo más de un mes la directora del aeropuerto para justificar la ampliación. Pues bien, lo que entonces no sirvió para rebajar la crispación social y política y, sin que se haya aportado absolutamente nada nuevo, los políticos insulares salen encantados de la reunión diciendo que gracias a las explicaciones dadas, se había rebajado la preocupación existente, permitiendo con ello despejar la mayor parte de dudas existentes. Alucinante señores, viene el Vicepresidente de Aena, promete no hacer lo que todos sabemos a ciencia cierta que van a hacer y los políticos de las islas salen tan contentos. Y lo peor es que desde las instituciones ya no se ha vuelto a hablar del tema en cuestión. Ni tan siquiera el Psoe, actualmente en la oposición en las islas, a quien ya le costó lo suyo criticar públicamente una propuesta del propio partido, que es quien gestiona actualmente Aena, ha hecho la menor referencia al tema en cuestión. Se coja por donde se coja, resulta indignante el trato que desde las instituciones se está dando a lo que será un grave problema de acabar ejecutándose tal como está previsto.
Visto todo ello, se me ocurren tres palabras para enmarcar la cuestión, «inocencia», «hipocresía» y «estupidez». Inocencia, la demostrada por los políticos presentes en la reunión y que simplemente creyeron en un compromiso verbal de no utilizar la nueva infraestructura una vez reformada, para aquello que es para lo que se ha reformado en realidad, es decir más aviones, más pasajeros, más espacio con el que comercializar y por todo ello, muchos más ingresos para Aena. Estupidez, es el concepto que nuestros representantes deben tener de nuestra sociedad, ya que está claro que nos tratan como a bobos sin la menor capacidad de análisis. Y finalmente hipocresía, que es la que demuestran los poderes públicos locales, insulares, autonómicos y estatales, actuando totalmente de espaldas a los intereses reales actuales y de futuro de nuestras islas.
De nuevo queda aparcada la necesidad de controlar la sobre ocupación turística, de controlar los flujos de visitantes, de mantener un equilibrio medioambiental y un territorio sostenible. De nuevo las necesidades de la isla quedan relegadas y sigue primando el dinero, la mejora de los ingresos de algunos.