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Cartas de los lectores

Ceuta y los niños

| Ibiza |

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Hay cosas con las que no se debería jugar jamás. Y una de ellas es con la tranquilidad y la seguridad de los niños.

Los niños de Ceuta no tienen la culpa de las decisiones de los adultos, de los problemas políticos ni de los conflictos que puedan existir al otro lado de una frontera. Ellos solamente quieren ir al colegio, jugar, crecer junto a sus familias y tener una vida tranquila, como cualquier otro niño español.

Por eso, cuando hablamos de Ceuta, no estamos hablando solamente de un territorio. Estamos hablando de personas. De familias. De padres y madres que quieren proteger a sus hijos. Y de niños que tienen derecho a sentirse seguros en su propia tierra.

Ceuta es español

Y para mí, defender Ceuta y Melilla significa también defender a sus ciudadanos.

No quiero odio. No quiero enfrentamientos entre personas por su origen, su religión o su forma de pensar. Cada persona merece respeto. Pero respetar a los demás no significa tener que permanecer callados cuando sentimos que algo no se está haciendo bien.

Porque una cosa es respetar y otra muy distinta es mirar hacia otro lado.

Los niños necesitan que los adultos tomemos decisiones responsables. Necesitan fronteras seguras, protección y la tranquilidad de saber que su país no los va a abandonar cuando más lo necesiten.

Y aquí también tengo algo que decir: no estoy en contra de ningún pueblo ni de ninguna persona por ser de donde es. Estoy a favor de Ceuta por ser españoles que viven y existen.

Estoy con las familias de Ceuta.

Estoy con sus niños.

Estoy con quienes cada día hacen su vida allí y quieren seguir haciéndola en paz.

Con las administraciones públicas que son esenciales.

Hay asuntos que nunca deberían utilizarse de manera irresponsable, especialmente cuando está en juego la tranquilidad y la seguridad de los niños.

Los niños de Ceuta no son responsables de las decisiones de los adultos, de las circunstancias políticas ni de los conflictos que puedan surgir al otro lado de una frontera. Solo quieren asistir al colegio, jugar, crecer junto a sus familias y disfrutar de una vida tranquila, como cualquier otro niño de España.

Por eso, cuando hablamos de Ceuta, no nos referimos únicamente a un territorio.

Hablamos de personas, de familias, de padres y madres que desean proteger a sus hijos, y de niños que tienen derecho a sentirse seguros en su propia tierra.

Ceuta es español

Para mí, defender Ceuta implica también defender a sus ciudadanos.

No deseo enfrentamientos ni hostilidad entre personas por razón de su origen, religión o forma de pensar. Toda persona merece respeto. Sin embargo, respetar a los demás no significa permanecer en silencio cuando consideramos que algo no se está gestionando adecuadamente.

Porque una cosa es respetar y otra muy distinta, mirar hacia otro lado.

Los niños necesitan que los adultos adoptemos decisiones responsables. Necesitan fronteras seguras, protección y la tranquilidad de saber que su país no los abandonará cuando más lo necesiten.

También quiero dejar algo claro: no estoy en contra de ningún pueblo ni de ninguna persona por su lugar de origen. Estoy a favor de Ceuta y de los españoles que viven allí.

Estoy con las familias de Ceuta.

Estoy con sus ciudadanos.

Estoy con quienes desarrollan allí su vida cotidiana y desean continuar haciéndolo en paz.

Y sí, estoy con Ceuta.

Pero precisamente por eso también exijo que quienes tienen la responsabilidad de gobernar estén a la altura. Porque proteger a los ciudadanos no debería ser una cuestión de colores políticos. Cuando se trata de nuestros niños, debería ser una obligación.

Precisamente por eso, exijo que quienes tienen la responsabilidad de gobernar estén a la altura de las circunstancias. La protección de los ciudadanos no debería depender de colores políticos. Cuando se trata de nuestros niños, debe ser una obligación.

Los niños no entienden de discursos políticos.

Entienden de sentirse protegidos.

Entienden de tener a sus padres cerca.

Entienden de poder salir a jugar sin miedo.

Y nosotros, como adultos, tenemos la obligación y la responsabilidad de que puedan hacerlo.

¡Ceuta no está sola!

¡Sus familias no están solas!

¡Y sus niños tampoco deberían estarlo!

Y LOS NIÑOS MERECEN SEGURIDAD, RESPETO Y FUTURO.

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