En la misma semana que se ha celebrado la primera batalla de ‘farmear aura’ en Ibiza con la participación de 200 niños y adolescentes se han conocido los resultados del informe PISA en Baleares, que son devastadores para las Islas.
Baleares presenta un peor nivel que el resto del país (que ya es decir porque España ha obtenido sus peores datos desde que en el año 2000 se empezara a hacer este análisis internacional sobre el estado de la educación) en Lectura, Matemáticas y Ciencias. A esto se suma, además, el alto índice de repetición: en la ESO de la red pública alcanza el 21,5% y en la educación concertada, el porcentaje es del 11,2%.
Es una evidencia que nuestros niños y adolescentes prefieren una pantalla para hacer scroll con Tik Tok e Instagram durante horas que coger un libro para conocer la historia del Quijote, qué se contaba en la Íliada o lograr entender e interpretar qué es el mito de la caverna de Platón. A este mar digital en el que cuesta mantener la atención por el elevado contenido audiovisual que generan miles de usuarios se une, además, la inteligencia artificial.
A nadie se le escapa que la IA ha entrado en las clases como un elefante en una cacharrería y si ya les costaba a los chavales mantener la atención en un libro antes o resolver un problema ahora para qué lo van a hacer si la IA te lo resume y resuelve en segundos.
Nos estamos convirtiendo a pasos agigantados en auténticos yonquis de la tecnología, de las redes sociales y del teléfono móvil, si es que no lo somos ya aunque queramos negarlo. Y si no, hagan la prueba a ver cuánto aguantan sin mirar Instagram, Facebook o coger el móvil para preguntarle a Chatgpt una receta de lentejas como las que hacía tu abuela o si hará frío esta noche.