La guerra de Irán vuelve a poner en evidencia la fragilidad del turismo ante factores externos. Sin desplomes, pero con señales claras: cancelaciones en destinos sensibles y un viraje hacia opciones más seguras. El patrón se repite, como en la pandemia y la guerra de Ucrania, y sitúa a las agencias de viajes en primera línea, asumiendo costes, presión operativa y atención al viajero. El problema no es coyuntural, sino estructural: un sector expuesto a crisis globales que no controla. Si el conflicto se alarga, el impacto económico crecerá y exigirá respuesta pública para sostener al turismo emisor.
El PSIB agita el ‘no a la guerra’ como estrategia y lleva pancartas al Parlament
Con pocos días de diferencia, tanto la secretaria general del PSIB, Francina Armengol, como su vicesecretaria general convocaron a los medios para expresar su apuesta por el ‘no a la guerra’ y explicar cómo repercute en Balears. Es una estrategia que, consideran los socialistas, conecta la ciudadanía, y no la quieren dejar escapar. También se habló de este asunto en el Parlament, donde el portavoz del Govern, Antoni Costa, dijo que también está contra la guerra pero criticó a Pedro Sánchez y todo el grupo socialista enarboló pancartas con el lema.