Sin pretenderlo, María Serra Ferrer, de 102 años, se convirtió este domingo en la gran protagonista del acto de conmemoración del centenario de Can Ventosa. Ella fue una de las tantas mujeres que, en su día, trabajaron en la fábrica de calcetines y medias que Mercè Ventosa abrió, hace ahora 100 años, en una empobrecida Ibiza.
La empresaria puso en marcha esta industria textil por la que pasaron decenas de ibicencas que pudieron contribuir con ello a mejorar la economía familiar, en un tiempo en que las opciones laborales para ellas eran prácticamente inexistentes.
Con una memoria envidiable, María relató cómo, durante la Guerra Civil, la actividad no cesó en Can Ventosa y cómo la persona encargada de avisar cuando iba a producirse algún ataque tenía tanto miedo que no atinaba a hacer sonar el silbato que le habían dado para ello. «Salíamos y nos escondíamos cuando sonaba la alarma», explicó.
En su caso, María se encargaba de repasar los calcetines que previamente habían sido confeccionados con las máquinas. También reconoció cómo «dio calabazas» a uno de los jefes que se le insinuó, a pesar de ser un hombre casado.
Al acto del centenario también acudió el hijo de la sindicalista y trabajadora de la fábrica Margalida Roig ‘Llogat’, quien fue presidenta de la agrupación de trabajadoras de la Calcetería Hispánica Can Ventosa, llegando a proponer mejoras a la patronal que no fueron aceptadas, por lo que se declaró una huelga indefinida. Margalida fue después encarcelada y condenada a cadena perpetua en la cárcel de Can Sales de Palma.
Durante el acto conmemorativo, Fanny Tur, directora de l’Arxiu Històric d’Eivissa i Formentera, fue la encargada de presentar la exposición temporal de fotografías que lucen estos días en las paredes del centro cultural. Se trata de 22 imágenes que muestran cómo las trabajadoras celebraban la festividad de su patrón, San Severo, o cómo el edificio se encontraba solo, en mitad de ses Feixes, sin nada a su alrededor.
La madre de Dolores Planells, su abuela y una tía, trabajaron en la fábrica: «Mi madre se levantaba muy temprano. Todo eran mujeres y recuerdo que ayudó mucho a las familias de la época. Mi madre trabajaba mucho: me llevaba pronto a casa de mis abuelos y me venía a buscar muy tarde».
Agustín Busom vivió hasta los 15 años en la casa que existía en la fábrica puesto que su padre fue el director. Procedentes de Badalona, también sus dos hermanas nacieron en el emblemático edificio. «Cuando era pequeño, la fábrica era para mí como una sala de juegos. Mi padre trabajaba mucho y no fue una labor fácil para él porque tenía que dirigir a muchas personas. Cuando iba a cerrar, intentó que la fábrica continuara con la ayuda de algún empresario de la isla, pero no fue posible», explicó.
Si la producción textil se mantuvo en Can Ventosa hasta los años 50, fue en 1995 cuando el exalcalde Enrique Fajarnés inauguró la reconversión del edificio como centro cultural. «Tengo un gran recuerdo de aquello y probablemente es de los proyectos que, creo, fue uno de los logros de mis 10 años como alcalde», señaló Fajarnés, quien consideró que en la Ibiza de hace 30 años era necesario un espacio cultural, por lo que la idea «surgió entre todos».
El Ayuntamiento tiene previsto ampliar ahora el edificio, construyendo dos pisos más destinados al Patronato Municipal de Música.
Tras inaugurar una placa conmemorativa en el exterior de Can Ventosa, ya en el teatro el alcalde Rafa Triguero destacó en su discurso que este espacio «ha sido testigo silencioso de la evolución de Ibiza».
«Es como si Can Ventosa hubiera sido un guardia, una figura inmóvil que ha observado con paciencia cómo la ciudad crecía, cómo cambiaban las costumbres y cómo avanzábamos como sociedad», afirmó.
Triguero recordó también que Can Ventosa, tras ser una fábrica textil, fue utilizado como almacén de material del Ejército para pasar después a centro cultural, siendo «un ejemplo vivo de cómo un edificio puede adaptarse y continuar siendo útil sin perder su esencia dentro de una ciudad viva y en constante cambio». «Can Ventosa se ha convertido en un icono para la ciudad de Ibiza», destacó además.
La proyección de un vídeo con la historia de Can Ventosa; una actuación musical y una jornada de puertas abiertas en la biblioteca, completaron la celebración de este centenario. El martes a las 20 horas, la nieta de Mercè Ventosa, Neus E. Valls, ofrecerá un recital de piano, mientras que el poeta y nieto de Manuel Busom, quien fue director de la fábrica, recitará algunos poemas.