Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

Jesús celebra su día grande entre calor, devoción y tradición

La Colla de l’Horta y el Cor des Pla de Jesús pusieron música a la jornada

La Colla de l’Horta a la entrada a la parroquia. | Foto: Jésica López

| Santa Eulària |

El día grande de las fiestas de Jesús amaneció pasado por agua. A primera hora, la lluvia cayó con insistencia sobre el pueblo, generando cierto temor entre los vecinos de que la jornada quedara deslucida. Sin embargo, a media mañana el agua cesó, y aunque las nubes se resistían a marcharse, el calor terminó por imponerse. Dentro de la parroquia, que se llenó hasta los topes, los abanicos se movían con destreza, tratando de mitigar el bochorno. Ni los ventiladores instalados en los rincones lograban hacer circular el aire.

La misa solemne estuvo presidida por el obispo de Ibiza, Vicent Ribas, y congregó a numerosos feligreses, además de contar con la presencia de autoridades destacadas como el presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, y la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer. La entrada al templo fue tan solemne como colorida. Primero la Colla de l’Horta, marcando el ritmo tradicional, después las autoridades locales, seguidas de los representantes del clero. El Cor des Pla de Jesús puso la nota musical a la ceremonia.

En la puerta, adornada con flores y hojas que dibujaban un arco festivo, un religioso colocaba sillas para quienes no pudieron acceder al interior: «Estas sillas son para los que nos quedamos fuera», comentaba. «Qué calor», se escuchaba murmurar a una joven mientras revolvía su bolso en busca de un abanico.

Tras algo más de una hora de ceremonia, la comitiva salió del templo para iniciar la procesión. La colla marcaba el compás, acompañando a los fieles en un recorrido que dio la vuelta a la iglesia ,donde la decoración —guirnaldas de colores y cintas que ondeaban al viento— recordaba que Jesús estaba en fiestas.

Fue entonces cuando algunas gotas volvieron a caer. Los asistentes levantaron la vista al cielo con cierta inquietud, y es que el recuerdo de la suspensión del desfile de carros el año pasado todavía estaba presente. «En estas fechas siempre hay que tener precaución porque la lluvia ya nos ha sorprendido más de una vez», comentaba un vecino veterano, paraguas en mano, preparado por si acaso. El temor duró apenas unos minutos.

El momento más esperado llegó tras el regreso de las imágenes a la parroquia. La plaza se llenó de expectación cuando los balladors y balladores se colocaron en el centro, listos para el ball pagès. El sonido de las castañuelas y el ritmo de los tambores dieron inicio a la danza, mientras decenas de personas observaban con entusiasmo.

«Cada año es especial, pero cuando el pueblo se une y ves la plaza llena, se te ponen los pelos de punta», aseguraba Maria, vecina de Jesús que no falta nunca a esta cita. Junto a ella, otra asistente comentaba: «Por suerte la lluvia se ha quedado en un susto».

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto