Sergi y Alba recordaban este domingo cómo en su infancia participaban junto a sus padres en la Cursa Sa Real, una prueba popular que este domingo volvió a reunir a centenares de niños y adultos en la carrera disputada entre Vara de Rey y el colegio ibicenco.
«El formato es una 'cursa' popular auténtica, sin cronómetros. Son unos 800 metros y es una prueba adaptada para todos los públicos. Sólo se pide llegar a Sa Real y disfrutar. Quienes lo organizamos ahora recordamos cómo participábamos con nuestros padres y esa es la historia que queremos volver a retomar», explicaron desde la organización.
Tras varios años sin celebrarse, en 2023 las familias de la Apima Sa Real decidieron volver a celebrar la prueba con un éxito más que evidente. Para participar y conseguir el dorsal, los corredores debían abonar 5 euros «para cubrir gastos», 11 euros en total si también querían degustar un plato de arroz.
La carrera comenzó a organizarse en 1986. En esta edición, participaron unas 200 personas más que en 2024, según cálculos de la Apima, por lo que hasta 800 personas, entre padres e hijos, completaron ayer el recorrido.
Al llegar a la meta, los pequeños 'runners' pudieron disfrutar también de numerosas actividades y juegos e incluso de un bingo interactivo con sus padres.
Alba, junto a toda su familia, fue una de las participantes. Aunque sus sobrinos estudian en otros centros de Ibiza, ella y su hermana pensaron que, al ser domingo, estaría bien participar en la prueba «para hacer algo diferente». Una de sus sobrinas, María, practica atletismo, así que la carrera era una buena ocasión para correr un poco.
Ela estudia en Sa Real y es una de las alumnas que no quiso perderse la carrera. «Estoy acostumbrada a practicar deporte porque voy a una cosa de crossfit y baile», señaló. Su papá, según explicó, trabaja de noche y, aunque fue un poco duro levantarse temprano para correr, iba a acompañar a su hija en esta prueba.
También Sira, madre de varios alumnos, reconoció que le parece buena idea participar en este tipo de pruebas «porque siempre está bien disfrutar de estas actividades que hace la comunidad educativa».
La pequeña Nina aseguró que ella corre rápido, «pero mi padre no», por lo que le pedía antes de empezar que se esforzara. El papá, resignado, recordó que han participado en esta carrera en los últimos años, siendo una buena forma de disfrutar en familia de una mañana de domingo.