Este sábado, el bar Can Cosmi, situado en pleno corazón de Santa Eulària, volvió a convertirse en punto de encuentro para los amantes de la cultura popular ibicenca con la celebración, por segundo año consecutivo, de su xacota navideña. La cita reunió a un buen grupo de participantes y público, 'una colla de gent bona', en una jornada marcada por la música tradicional y un ambiente profundamente arraigado a las costumbres de la isla.
Desde primera hora de la tarde, el entorno del establecimiento se fue llenando de colles, balladors, sonadors y glosadors, que respondieron a la convocatoria con instrumentos, trajes tradicionales y ganas de compartir una celebración espontánea y abierta.
El ball pagès pretendía ser uno de los grandes protagonistas de la jornada, aunque los 'balladors' mostraron más timidez que 'ball'. Las sonades resonaron en el corazón del municipio a la vez que canciones de bandas ibicencas como Ressonadors, que propiciaron improvisando corros y secuencias al ritmo marcado por los sonadors. Una muestra viva de una tradición que sigue encontrando espacios donde expresarse de forma natural, lejos de escenarios formales.
La cercanía entre músicos y público contribuyó a crear una atmósfera participativa, en la que vecinos y visitantes pudieron disfrutar de la música ibicenca en un formato cercano y auténtico.
Ambiente
El interior y el exterior del bar se llenaron de conversaciones, risas y música, en una estampa que evocaba celebraciones de otros tiempos, cuando la vida social del pueblo giraba en torno a encuentros espontáneos y compartidos. Can Cosmi se consolidó así como un espacio que apuesta por mantener vivas las tradiciones, ofreciendo un lugar donde la cultura popular puede desarrollarse de forma natural.
Continuidad
Con esta segunda edición, la xacotada navideña de Can Cosmi se afianza como una cita esperada dentro del calendario cultural informal de Santa Eulària, demostrando que el ball pagès y la música ibicenca siguen encontrando público y participación cuando se les ofrece un entorno genuino y cercano.
Una celebración sencilla, pero cargada de identidad, que volvió a reunir a generaciones y colectivos en torno a la música, el baile y la tradición ibicenca.