Melchor, Gaspar y Baltasar volvieron a llenar de magia e ilusión las calles de Santa Eulària este martes 6 de enero, en una cabalgata que finalmente pudo celebrarse tras la suspensión del lunes debido a la lluvia. El cambio de fecha no restó ni un ápice de entusiasmo a una de las citas más esperadas de las fiestas navideñas, especialmente para los más pequeños, que desde primera hora de la tarde se concentraron en los alrededores del puerto deportivo para no perder detalle de la llegada de Sus Majestades de Oriente.
Poco antes de las 18.30 horas, los Reyes Magos desembarcaron en el pantalán de la Escuela Municipal de Vela, donde fueron recibidos con aplausos, gritos de emoción y miradas de asombro. Tras los primeros saludos, Melchor, Gaspar y Baltasar subieron a sus respectivas carrozas, acompañados por su séquito de pajes, dando inicio a un desfile que volvió a convertirse en un auténtico espectáculo para toda la familia.
La comitiva real contó este año con seis carrozas, cuidadosamente decoradas y repletas de color, luces y detalles, que avanzaron por el recorrido habitual entre una lluvia constante de caramelos. La única precipitación de la tarde fue, precisamente, la más esperada: dulces lanzados al público, que provocaron carreras improvisadas y sonrisas cómplices entre niños y niñas, mientras padres y madres observaban la escena con paciencia y cámaras en mano. Una de las carrozas volvió a poner la nota musical con villancicos y melodías navideñas en directo, acompañando el desfile y animando aún más el ambiente festivo.
Foto: Toni P.
Como marca la tradición, la cabalgata realizó una parada en la capilla de Lourdes, donde los Reyes Magos rindieron homenaje al Niño Jesús en un momento cargado de simbolismo, recogimiento y emoción. Tras este alto en el camino, el desfile continuó hasta la plaza del Ayuntamiento, donde se vivió uno de los instantes más esperados de la noche: la entrega de regalos a los niños y niñas de Santa Eulària, que subieron al escenario para recibirlos directamente de manos de Sus Majestades.
Antes de su llegada al núcleo principal del municipio, los Reyes Magos habían iniciado su recorrido en Sant Carles de Peralta, partiendo desde ses Escoles hasta el centro parroquial, donde también repartieron regalos entre los más pequeños. Posteriormente, la magia se trasladó a Santa Gertrudis, con la llegada de la comitiva a la plaza de la iglesia, guiada por la estrella y envuelta en ese inconfundible ambiente de fantasía que acompaña cada año a la noche de Reyes.
Tras una noche de trabajo intenso, repartiendo juguetes y, en algunos casos, recordatorios en forma de carbón, Melchor, Gaspar y Baltasar completaron este martes su recorrido por el municipio. Y mientras la ilusión aún flotaba en el ambiente, a muchos niños y niñas les esperaba ya una prueba de realidad: este miércoles 7 de enero vuelve el colegio, y el madrugón será especialmente duro después de una noche de Reyes que, este año, se hizo esperar un día más.