Caras de estupefacción y sorpresa entre los alumnos del Colegio Mestral de Ibiza cuando Javier Soto, campeón del mundo de atletismo de sordos en 1.500 metros, y con más de 200 medallas y 100 trofeos, empezó ayer su charla en lenguaje de signos. «¡No lo entendemos!», le gritaban varios niños y niñas mientras Javier bromeaba con ellos, para después empezar a hablar de forma que si podían entenderle los 104 alumnos de 1º de ESO y 6º de primaria del Mestral.
En esta ponencia, una figura reconocida del deporte paralímpico como es Javier Soto les explicó a los jóvenes su historia. Una historia que empieza de bien pequeño, cuando él y su familia se dieron cuenta de que Javier es sordo de nacimiento. «Mi madre me llamaba: ¡Javier, Javier!, y yo no la escuchaba, y poco después tuvimos el diagnóstico», explicaba Javier. «Ella se preocupaba mucho, pero al final se adaptó todo y salió bien», añadía.
Todo esto lo explicaba gracias a su interprete, lo que demostraba una complicación añadida en su comunicación. Para demostrar esta complicación, les propuso una prueba: comunicarse con sus compañeros de al lado sin poder utilizar la voz, solo con gestos y leyéndose los labios. Los alumnos se pusieron manos a la obra, dejando una imagen cómica de la sala completamente en silencio y los jóvenes intentando entenderse con gestos que eran, en cada persona, más extravagantes.
Javier, después de 13 años siendo profesional en el atletismo y haber estado en la Selección Española compitiendo en 97 países diferentes del mundo, ahora es profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad Politécnica, además de Director de atletismo del Comité Internacional de Deportes para Sordos, Investigador del Centro de Estudios sobre Deporte Inclusivo y Trainer Paralímpico. «Para mi esto es una experiencia maravillosa, porque el deporte inclusivo es fundamental. Es una herramienta para que los alumnos con discapacidad puedan tener acceso sin barreras al deporte, y los alumnos sin discapacidad puedan estar preparados y concienciados sobre esto», explicaba a Periódico de Ibiza y Formentera Javier.
Valores
«Lo que les explicado es toda mi vivencia, toda mi historia, todo lo que he sufrido y todo lo que me ha ofrecido y he conseguido gracias al deporte inclusivo, que es mucho. Es un mensaje para que vean que los alumnos con discapacidad también pueden conseguir lo que se propongan», añadía. «Después de la ponencia ellos podrán practicar varios deportes inclusivos, que será ideal para poder empatizar y vivirlo en primera persona», finalizaba Javier Soto.
Esta es una de las últimas jornadas que se han organizado desde el Consell para promover el deporte inclusivo. Antonio Suñer es el coordinador de deportes del Consell Insular, y aseguraba que «esto se realiza desde el año 2021 porque es una iniciativa muy potente e importante». «Este año ha venido Javier Soto, y coordinarnos con él ha sido muy sencillo. Su predisposición es total y es todo un veterano de estas jornadas. Es un gozo escucharle», añadía. «El día 26 de marzo de este año se hará el Festival de Deporte Inclusivo en la escuela, que es el colofón final a estas jornadas que se han organizado en este curso», concluía Antonio.
Deporte inclusivo
Una vez finalizada la charla y hecho un breve descanso, los alumnos que dividieron en cuatro grupos para poder practicar alguno de estos deportes. En el polideportivo se encontraban dos de ellos, que iban a practicar volleyball inclusivo y goalball. El primero de ellos tiene la gran diferencia de que se realiza en grupos de cinco, pero sentados en el suelo, sin poder prácticamente desplazarte, suponiendo para los más jóvenes una gran complicación. Para poder hacerlo, se tenían que tirar por los suelos, levantarse como podían y el resultado de todo fueron decenas de pelotas que se salían de la pista.
Respecto al goalball, este es un deporte en el que se refuerza la discapacidad visual, ya que se juega con una pelota que dentro tiene un cascabel, de forma que el sentido que más se utiliza es el oído. En este caso, los alumnos tenían los ojos tapados con un antifaz, y tenían que pasarse la pelota entre ellos guiándose por los sonidos del cascabel que estaba en el interior.
Mientras, abajo, en el patio descubierto del colegio, se encontraban otros dos grupos de alumnos haciendo otras actividades inclusivas. Por una parte, había un grupo centrado en la discapacidad auditiva, que tenían como profesor a Javier Soto. Se ponían unos auriculares aislantes en las orejas para no escuchar nada, e incluso una cinta en la boca, para así potenciar la comunicación visual y gestual. Hacían juegos como por ejemplo el pilla-pilla y juegos de atletismo.
En la zona de al lado, otro grupo jugaba a futbol. Pero lo hacían también de una forma inclusiva: con los ojos vendados tanto las personas que chutaban como los porteros, siendo esta una forma diferente a la que estaban acostumbrados. Aún así, se adaptaron perfectamente y se pudieron ver auténticos golazos, en un día en el que los alumnos del Colegio Mestral hicieron deporte de una forma inclusiva y aprendieron de los valores de todos estos deportes de la mano de todo un profesional del sector como es Javier Soto.