Dos horas de entrenamiento diario son necesarias para que caballos como Arret ejecuten a la perfección los pasos y movimientos indicados por su jinete. Media hora antes de la exhibición de doma menorquina, numerosas personas esperaban ya esta actividad en el aparcamiento de Sant Jordi donde se iba a celebrar. Sin duda, fue uno de los actos estrella del Día de Baleares.
Es el caso de la pequeña Naia y su familia que llegaron a la localidad a primera hora de la mañana con ganas de ver «cómo bailan los caballos».
Desde el Club Hípic Sa Creueta, diez jinetes con sus impresionantes corceles se desplazaron a la isla desde Menorca para ofrecer esta exhibición que suelen llevar a cabo también todos los años en la fiesta del Primer Diumenge de Maig de Santa Eulària.
Foto: Jésica López
Los jinetes, en Sant Jordi, ofrecieron un 'carrusel' para el que comenzaron a calentar minutos antes frente al hipódromo de la localidad. Con la muestra de doma, quisieron dar a conocer cómo es una tradicional fiesta hípica menorquina, según comentaron.
Uno de los jinetes explicó que, desde que tienen «cuatro o cinco años», a los caballos se les comienza a domar, marcándoles el paso y el ritmo para que lleven a cabo sus elegantes movimientos.
«Estamos muy contentos de estar aquí. En Menorca hay mucha tradición y mucha afición por la doma», afirmó también.
Cada paso de los caballos fue aplaudido con entusiasmo por los numerosos asistentes a la exhibición.
Un concierto acústico de la cantante josepina Reya Thomas y una degustación de producto local completaron la jornada festiva organizada este año en Sant Jordi.