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Enric Majoral y Jordi Sarrà presentan 'Terres Margantes. Una altra Arcàdia' en Formentera

La exposición combina escultura en bronce y fotografía para explorar la geología y el paisaje mediterráneo de la isla

El escultor Enric Majoral y el fotógrafo Jordi Sarrà.

| Formentera |

La exposición 'Terres Margantes. Una altra Arcàdia' reúne al escultor Enric Majoral y al fotógrafo Jordi Sarrà en un proyecto artístico que transforma el paisaje de Formentera en materia creativa. A través de la escultura en bronce y la fotografía de construcción espacial, ambos artistas desarrollan una investigación visual que explora la estructura geológica, la textura y la memoria del territorio mediterráneo.

La muestra nace de una prolongada relación de amistad, complicidad creativa y afinidad intelectual entre ambos creadores. Durante años, Majoral y Sarrà han compartido una misma fascinación por el paisaje de Formentera, observando y explorando el territorio desde perspectivas distintas pero profundamente complementarias.

De esa relación surge un proceso de trabajo donde las miradas se influyen mutuamente: la observación escultórica de la materia dialoga con la construcción visual de la fotografía, y viceversa. En este sentido, 'Terres Margantes. Una altra Arcàdia' no es simplemente una exposición conjunta, sino el resultado de una investigación compartida, donde cada proyecto se nutre del otro y amplía sus posibilidades de interpretación del paisaje.

Veinte esculturas en bronce inspiradas en la geología formenterera

Para esta exposición, Enric Majoral presenta una serie de 20 esculturas fundidas en bronce, realizadas a partir de modelos que evocan fragmentos del territorio de Formentera: tierras calcáreas, cavidades erosionadas, sedimentos y superficies orgánicas modeladas por el viento y la sal.

Las piezas, de formato íntimo y escalas que oscilan aproximadamente entre 9 y 44 centímetros, están concebidas como formas condensadas del paisaje. A través del modelado manual y la posterior fundición a la cera perdida, Majoral traduce texturas geológicas en volúmenes escultóricos donde el peso, el equilibrio y la densidad material adquieren un papel central.

El bronce, con sus pátinas y superficies trabajadas, permite amplificar las irregularidades del terreno y transformar pequeños accidentes naturales en estructuras escultóricas autónomas. Cada pieza funciona como una especie de micro-paisaje mineral, un fragmento de geología reinterpretado desde la escultura contemporánea.

Fotografías que reconstruyen visualmente el territorio insular

En diálogo con estas esculturas, Jordi Sarrà presenta una serie de obras fotográficas que investigan el paisaje desde una perspectiva radicalmente distinta. Sus imágenes no buscan documentar el territorio, sino reconstruirlo visualmente.

A partir de procesos de composición, superposición de planos, manipulación de la luz y control espacial de la imagen, Sarrà genera fotografías que funcionan como arquitecturas visuales. Cavidades, muros de piedra, aperturas de luz y superficies rocosas se integran en composiciones donde la escala se vuelve ambigua y el espacio se transforma en una topografía mental.

Las imágenes, realizadas mediante procesos fotográficos de alta precisión e impresión fine-art, producen una experiencia visual donde lo natural y lo construido se entrelazan, generando paisajes que parecen simultáneamente reales e imaginados.

Un diálogo constante entre dos disciplinas artísticas complementarias

El núcleo de la exposición reside en el diálogo constante entre ambos artistas. Mientras las esculturas de Majoral condensan el paisaje en formas densas, táctiles y minerales, las fotografías de Sarrà expanden ese mismo territorio en espacios visuales abiertos y perceptivos.

La escultura trabaja con gravedad, peso y materialidad, mientras que la fotografía introduce profundidad, ambigüedad espacial y construcción lumínica. Ambas prácticas se complementan hasta configurar una misma investigación artística sobre el paisaje de la isla pitiusa.

Fruto de una amistad y colaboración prolongadas, 'Terres Margantes. Una altra Arcàdia' se presenta así como una cartografía compartida del territorio: un proyecto donde escultura y fotografía no se ilustran mutuamente, sino que se alimentan y se transforman entre sí. Más que representar Formentera, la exposición propone una experiencia de observación profunda en la que el paisaje deja de ser escenario para convertirse en estructura, memoria y misterio.

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