La iglesia del Puig de Missa estaba a rebosar cuando, poco después de las once de la mañana, comenzaba la ceremonia religiosa del Anem a Maig, una de las celebraciones más esperadas por el pueblo de Santa Eulària en la que centenares de personas participaron ayer pese a la lluvia que cayó a primera hora del día.
La misa, oficiada por el obispo de las Pitiusas, Vicent Ribas, recordaba los orígenes de esa festividad: según cuenta la tradición, al acabar la misa un primer domingo de mayo, el antiguo templo de Santa Eulària se derrumbó y cayó por el acantilado hasta el mar. Sin embargo, nadie resultó herido, lo que se interpretó como un milagro y comenzó a honrarse anualmente el primer domingo de mayo, dando origen a esta festividad.
Al acabar la ceremonia religiosa, cuando ya eran casi las doce y media, el protagonista inequívoco fue el ball pagès. Pese a que hasta el último segundo no se sabía si se iba a poder llevar a cabo la demostración folklórica, dado que la lluvia no había cesado hasta unos minutos antes.
Sin embargo, la Colla de Es Broll se desplegaba en la plaza de la Iglesia y, con alguna advertencia previa para no pisar alguno de los charcos, desplegaba toda su habilidad folklórica para hacer disfrutar durante aproximadamente media hora al público que se agolpaba como podía en las escaleras características del Puig de Missa para disfrutar del espectáculo. Quien también bailó fue la presidenta del Govern, Marga Prohens, presente ayer en Santa Eulària.
Cuando concluyó el ball, la acción abandonó el Puig de Missa y se desplazó hacia el centro del pueblo. Frente al Ayuntamiento, Es Broll seguía con su demostración folklórica acompañados de la AMC Timbayba de Lanzarote, que traía desde las Islas Canarias su música y tradición para hermanar las demostraciones populares.
Muy cerca de ahí, en la calle Sant Jaume, la Banda Municipal de Santa Eulària, luciendo sus mejores galas, desfilaba por una vía por la que después pasarían los podencos ibicencos y los vehículos más clásicos: desde sidecars en los que viajaban hasta 4 personas, el popular Citroën 2 CV y algún Golf GTI con el toque más retro. Sin embargo, quienes faltaron a la cita con Anem a Maig fueron los carros tradicionales, que este domingo no pudieron desfilar por Santa Eulària por culpa de la amenza de lluvia.
Na Carmen Ferrer i equip s'estan carregant aquestes festes tant tradicionals. Ara sols hi ha xunga xunga per quedar bé. Una vergonya.