En Puig de Missa, con una ceremonia en la que se recordaba los orígenes de la festividad, comenzaba una de las jornadas más especiales para el municipio de Santa Eulària, con el Primer Diumenge de Maig.
Tras terminar la ceremonia, el ball pagès, amenazado en un principio por las condiciones climatológicas, tomaba la Plaza de la Iglesia, ante la atenta mirada de decenas de personas.
Poco después, el baile se trasladaba al centro de la Parroquia, frente al Ayuntamiento. A escasos metros, en el Carrer San Jaume, desfilaban los vehículos más clásicos, pero no así los carros, cancelados por la lluvia.