Cuando este sábado concluía la misa en la iglesia de Sant Antoni, se daba por inaugurada la Romería del Rocío que iba a portar a cerca de quinientas personas a iniciar una peregrinación, de cerca de tres horas y media, desde el centro urbano de Sant Antoni hasta el entorno rural de Forada.
Esta romería es una tradición que se lleva a cabo desde 1987, cuando un grupo de andaluces comenzó con las peregrinaciones. Un año después, se constituyeron los estatutos que darían origen a la Cofradía de Nuestra Señora del Rocío, que ve como la tradición crece año tras año en la primera semana de mayo.
Al llegar al Pou de Forada, se colocaron las carretas y, a las doce de la noche, se rezó el Santo Rosario, se bajó el Sin Pecado y se pasó este por todas las carretas «para bendecirlas por habernos acompañados», tal y como explica la presidenta de la cofradía.
Este mismo domingo por la mañana, a las doce y media, y tras haber pasado la noche en tiendas de campaña, han celebrado la Misa de Romeros, acompañados por el Coro Rociero de la Esperanza de la Iglesia del Rosario –no ha podido ser su propio coro por el fallecimiento reciente de uno de los integrantes–. También se llevó a cabo una ofrenda floral a la Virgen de la Inmaculada en la pequeña capilla de Forada.
A partir de las seis de la tarde se emprendió el camino de vuelta hacia la iglesia de Sant Antoni, acompañados también por la música y las canciones tradicionales. Sin embargo, esta segunda procesión fue menos multitudinaria y más rápida.
Desde la Cofradía reivindican que «está abierta a todo el mundo» y que «no es solo para gente de Andalucía», sino para toda la isla.