Disfrutar de un rato en la tumbona, de la brisa marina o de jugar en la arena sin que nadie hable de analíticas ni de tratamientos. Salir en barco hacia Formentera o, simplemente, darse un baño en la piscina del hotel. Para muchas familias estos pueden ser momentos de sus vacaciones habituales. Sin embargo, para quienes participan en El Descanso del Guerrero, son mucho más que eso: son una pausa en medio de una lucha larga y agotadora.
Y es que Ibiza acoge esta semana la novena edición de este proyecto impulsado por la asociación Proyecto Juntos, que desde el 2 hasta el 6 de junio reúne en la isla a nueve familias con niños que padecen enfermedades graves o patologías crónicas. La mayoría proceden de las unidades de oncología pediátrica y cuidados paliativos de Mallorca. Otras dos familias llegan de fuera de las Baleares, entre ellas la de Romeo, un joven con discapacidad visual conocido en redes sociales por su activismo. Todas ellas se alojan en el hotel Vibra Riviera, en Cala de Bou.
La agenda de estos días no deja un solo hueco sin actividades para los usuarios. Este mismo martes, las familias han disfrutado de una primera tarde de sorpresas donde una compañía formada por una cuarentena de personas ha preparado una actuación de circo y performance pensada especialmente para los niños.
El miércoles, la expedición zarpa hacia Formentera. El jueves, el destino es Ushuaïa Beach, donde las familias serán tratadas como VIPs: tumbonas frente al mar, comida, bebidas y el lujo sencillo de no tener que pensar en nada que no sea el presente. El viernes, la jornada combina una mañana en Cala Conta con una comida en el restaurante El Carmen de Cala d’Hort.
Y si el tiempo lo permite, habrá algo más: salidas en paratrike con Vicente Palmero, campeón de España de paramotor, que lleva varios años colaborando con el proyecto. Si todo va bien, los jóvenes podrán disfrutar de una de las imágenes más espectaculares de la isla de Ibiza, desde el cielo.