Los perros de mayor edad de la Fundación Can Gossos fueron este sábado los protagonistas de una jornada especial destinada a dar visibilidad a los animales senior que esperan una segunda oportunidad. La iniciativa reunió a unas 35 personas en las instalaciones de la entidad, donde los asistentes pudieron conocer de cerca a algunos de estos perros y descubrir las ventajas de compartir la vida con un compañero de edad avanzada.
Desde la fundación han valorado muy positivamente la respuesta obtenida. «Estamos muy contentos por el interés y la participación que ha despertado la jornada dedicada a nuestros perros senior», señalan. La asistencia superó las expectativas de la organización y dejó además una noticia especialmente esperanzadora: varias personas mostraron interés en acoger o adoptar a algunos de los animales presentados durante la jornada.
El objetivo del encuentro era poner el foco en unos perros que, en muchos casos, llevan años esperando una familia. «Nuestro deseo es que puedan disfrutar de una vida plena en familia, rodeados del cariño, la estabilidad y los cuidados que merecen», explican desde Can Gossos.
Los protagonistas
Entre los protagonistas de la jornada estuvieron Rayo, Zaira, Dana, Aura y Pancho, cinco perros con historias muy distintas pero con un mismo deseo: encontrar un hogar donde pasar esta etapa de su vida.
Rayo, de nueve años, destacó por su carácter sociable y cariñoso. Aunque padece artrosis, entró en la fundación sin apenas poder caminar, continúa disfrutando de los paseos y mantiene una gran vitalidad.
Zaira, una bóxer de 10 años, conquistó a los visitantes con su temperamento tranquilo y afectuoso. Sus articulaciones ya notan el paso del tiempo, pero sigue siendo una perra sociable y llena de dulzura.
Dana, de 11 años, mostró también su carácter cariñoso y su facilidad para conectar con las personas.
Aunque necesita algo de tiempo para adaptarse a otros perros y es positiva en leishmania, mantiene intactas sus ganas de encontrar una familia. Aura, de nueve años, perdió la visión a causa de esta enfermedad, pero continúa siendo una perra afectuosa que solo necesita un entorno seguro y personas que la acompañen con paciencia durante su adaptación.
Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Pancho. Este pequeño yorkshire de 11 años llegó hace apenas dos meses a la fundación después de que sus propietarios, ya de edad avanzada, dejaran de poder atenderlo en las condiciones que necesitaba. Entró con sobrepeso y dificultades de movilidad, pero su evolución ha sido notable y actualmente vuelve a corretear dentro de sus posibilidades mientras espera una nueva familia, algo que los responsables de la entidad confían en que pueda suceder muy pronto.
La jornada incluyó además una charla impartida por el educador canino de la fundación, Liam James, bajo el título Las emociones en la edad dorada. Durante su intervención explicó las particularidades de la convivencia con perros mayores y desmontó algunos de los prejuicios que todavía existen en torno a la adopción de animales senior.
«Acoger un perro mayor es diferente a convivir con un cachorro o un adulto. Tienen una adaptación más rápida, no requieren tanto ejercicio, pero sí atención a sus necesidades especiales. A cambio, ofrecen una estabilidad única», señaló. Según explicó, estos animales suelen aportar serenidad, compañía y agradecimiento, y sus necesidades suelen reducirse a paseos tranquilos y una rutina estable.
James destacó también el valor emocional de este tipo de adopciones. «Acoger a un abuelo peludo puede tener pequeños retos, como cualquier adaptación, pero también trae enormes recompensas. Tendrás la oportunidad de cambiar su historia y darle, por fin, la felicidad que merece», afirmó.
La buena acogida de la iniciativa anima ahora a la Fundación Can Gossos a repetir este tipo de encuentros en el futuro. La entidad confía en que estas jornadas permitan que cada vez más perros senior encuentren el hogar definitivo que llevan tanto tiempo esperando.