La ciudad de Ibiza vivió este sábado una tarde de reconocimiento, memoria y emoción con la entrega de los Premios de Cultura 2026 del Ayuntamiento de Ibiza, un emotivo acto celebrado en el recién inaugurado espacio polivalente de sa Peixateria. El acto, presidido por el alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, sirvió para rendir homenaje a tres figuras fundamentales de la cultura insular: la actriz Dolors Cordera, distinguida a título póstumo; el dibujante Joan Escandell; y la artesana Maria Torres Orvay.
Familiares, amigos, representantes institucionales y miembros del tejido cultural y social de la isla acompañaron a los galardonados en una ceremonia marcada por el reconocimiento a toda una vida dedicada a preservar y enriquecer el patrimonio cultural ibicenco.
Durante su intervención, el alcalde Triguero destacó el simbolismo del escenario elegido para la celebración. El alcalde recordó que sa Peixateria inicia una nueva etapa como espacio abierto a la ciudadanía y afirmó que acoger los Premios de Cultura en este lugar «simboliza el compromiso del Ayuntamiento con la recuperación de espacios emblemáticos para ponerlos al servicio de la ciudadanía y de la vida cultural del municipio».
La emoción estuvo especialmente presente en el homenaje a Dolors Cordera, una de las figuras más queridas del teatro ibicenco. Actriz, directora y docente, dedicó gran parte de su vida a las artes escénicas, participando en numerosos montajes con la compañía Arts i Oficis y formando parte también del grupo Les Querubines del Hogar Ibiza. Su trayectoria se extendió además al ámbito audiovisual, colaborando en películas y cortometrajes de creadores locales.
La distinción, concedida a título póstumo, recordó la huella que dejó Cordera en varias generaciones de actores y aficionados al teatro de la isla. Fallecida en 2022, continúa siendo una referencia para el sector cultural ibicenco.
Otro de los grandes protagonistas de la tarde fue Joan Escandell Torres, considerado uno de los nombres más destacados de la historieta española. Nacido en el barrio de sa Penya en 1937, desarrolló una brillante carrera profesional que lo llevó desde la Editorial Bruguera hasta algunos de los principales mercados internacionales del cómic. A lo largo de su trayectoria ha trabajado para firmas como Disney y ha ilustrado personajes tan populares como el pato Donald, además de colaborar en colecciones emblemáticas del cómic español como El Capitán Trueno o El Jabato.
El reconocimiento a Maria Torres Orvay puso en valor la importancia de los oficios tradicionales en la conservación de la identidad cultural de la isla. Maestra artesana honorífica desde 2016, ha dedicado décadas a la elaboración y enseñanza de elementos vinculados al ball pagès y a la indumentaria tradicional ibicenca. Su trabajo ha sido fundamental para recuperar técnicas artesanales que corrían el riesgo de desaparecer y para transmitir estos conocimientos a nuevas generaciones.
En varios momentos de su discurso, el alcalde vinculó la trayectoria de los premiados con la esencia misma de la ciudad. «Nuestra ciudad no se podría entender sin el trabajo de todas las personas que, desde diferentes ámbitos, contribuyen a mantener viva la identidad de Ibiza y a enriquecer nuestro patrimonio cultural», afirmó.
Triguero subrayó también que los tres homenajeados representan valores que trascienden sus respectivas disciplinas. «Estos premios son un reconocimiento a esta dedicación y una muestra de nuestro agradecimiento», señaló el primer edil de Vila.
El alcalde insistió además en que la cultura constituye uno de los pilares sobre los que se construye la convivencia y la identidad colectiva del municipio. En este sentido, defendió la necesidad de seguir apoyando a quienes trabajan por preservar las tradiciones, impulsar la creación artística y transmitir el legado cultural de la isla a las futuras generaciones.
La ceremonia concluyó con un mensaje de reconocimiento a todas aquellas personas que, desde los escenarios, los talleres artesanos, las aulas o los estudios de creación, contribuyen a mantener viva la cultura ibicenca. Un acto que tuvo además un significado especial al convertirse en uno de los primeros grandes eventos institucionales celebrados en sa Peixateria desde su recuperación como espacio ciudadano y cultural, un lugar que, en palabras de Triguero, está llamado a ponerse «al servicio de la ciudadanía y de la vida cultural del municipio».