Tras alguna que otra polémica por la prohibición de la artista Sil de Castro de que entraran hombres a su representación teatral, el Ibiza Pride 2026 culminó este sábado y, como es habitual, lo hizo a lo grande: con la Marcha LGTBIQ+ que recorrió las calles de Ibiza.
Frente al Polideportivo Es Pratet, los participantes en el desfile estuvieron calentando motores hasta que dio inicio la comitiva. Con una gran pancarta inicial en la que podía leerse «Contra la LGTBIfobia en las calles: orgullo, resistencia y disidencia», organizadores y políticos abrían la Gran Marcha, que fue despertando el interés de decenas de ciudadanos, algunos de los cuales no dudaron en sumarse al desfile.
Cuatro grandes carrozas —en las que no cabía ni un alfiler— y dos furgonetas tuneadas para la ocasión, una de ellas del Rotary Internacional, participaron en este acto. También acudieron animadores de una conocida discoteca, un grupo de batucada y voluntarios que repartían folletos sobre el ‘sexting’, una práctica que, aunque puede parecer inofensiva, causa problemas a las personas involucradas. En concreto, el ‘sexting’ consiste en mandar mensajes con contenido sexual que pueden acabar en situaciones de acoso o chantaje para quien los recibe.
Dos grandes triciclos promocionando la calle de la Virgen se sumaron también a la marcha. Mucho color, alegría y un espíritu reivindicativo acompañaron a los participantes durante todo el camino. Tras recorrer la avenida de Ignacio Wallis y la de Bartomeu de Rosselló, el desfile finalizó en el puerto, en la zona de Es Martell.
Con la lectura del manifiesto en el ‘Escenario Visibilidad’, el Ibiza Pride llegó a uno de sus momentos más esperados tras una semana repleta de actividades y celebraciones. Sin duda, este año los grandes protagonistas fueron Ángel y Fernando, dos migrantes homosexuales que están sufriendo la crisis habitacional como tantos otros en Ibiza. Residentes hasta ahora en una caravana, el segundo está durmiendo en la calle y Ángel pernocta en el albergue municipal mientras se recupera de una operación de urgencia.
El director del Ibiza Pride, Antonio Balibrea, aprovechó para resaltar que el manifiesto de este año refleja «vidas reales y situaciones que no podemos ignorar. El Orgullo tiene que hablar de quienes más lo necesitan».
Manifiesto
Este año, los participantes recordaron que «el Orgullo nació como respuesta al miedo, al silencio y a la violencia y hoy seguimos viendo cómo los discursos de odio crecen en instituciones, medios y redes sociales». A pesar de todo, aseguraron que «no vamos a acostumbrarnos al odio. No vamos a normalizar el miedo».
El colectivo aprovechó para exigir un compromiso firme de todas las instituciones contra estos discursos y contra cualquier forma de discriminación. Según afirmaron, muchas personas LGTBIQA+ sufren ansiedad, soledad o acoso, por lo que reclamaron también más recursos para la salud mental, más formación en diversidad y más atención.
Además de todas sus reivindicaciones, aplaudidas por los asistentes, Ángel lamentó la situación habitacional en Ibiza recordando durante el manifiesto que «el derecho a una vivienda digna no es un lujo, es una necesidad urgente». Fernando, por su parte, destacó que Ibiza es un territorio frágil, con recursos limitados, donde el agua, la tierra y el equilibrio natural «no pueden sacrificarse por una lógica de explotación sin límites».
«Defender la vida digna es defender también una Ibiza habitable».
Tras la reivindicación, continuó la fiesta con varias actuaciones hasta la medianoche.