EL Centro de Danza Ibiza ha celebrado este sábado una nueva edición de su esperado Festival de fin de curso, un evento que ya es un referente en la isla y que una vez más, une arte y compromiso social. En esta ocasión, la recaudación se destinará al programa de Infancia que lleva a cabo La Fundación Vicente Ferrer. Ayudar a la infancia es una prioridad para la organización, es la base sobre la que se construye el futuro de cualquier sociedad. Proteger a los niños y niñas que pertenecen a familias vulnerables es una responsabilidad colectiva, una forma de romper los ciclos de pobreza, desigualdad y exclusión que han vivido desde muchas generaciones.
Una vez más el Centro de Danza Ibiza ha puesto de manifiesto el papel de la danza, como herramienta educativa y de sensibilización. Más allá del precioso y emotivo espectáculo de cada año, este festival ha reflejado el compromiso de la escuela y su equipo. La educación en valores como una forma de ser, promueve entre su alumnado principios como la solidaridad, la empatía y la humanidad.
«Este es un evento que congrega familias, alumnado y amantes de la danza en una jornada cargada de emoción y significado. Una nueva edición donde el escenario se llenará de talento e ilusión, compartiremos el resultado de lo que hemos aprendido durante todo el curso. También es un reconocimiento a la dedicación y esfuerzo de las familias que acompañan día a día a sus hijos e hijas en su formación» comentaba Marisol Roig Francolí, directora del centro, quien siempre ha reivindicado el baile como un espacio de expresión, creación y empoderamiento. En el emblemático Centro de Danza Ibiza generaciones de alumnas y alumnos han crecido acompañadas por la dignidad, respeto y compromiso que trascienden del escenario.