En el agua cristalina de Ses Salines, un niño de apenas unos diez años se esfuerza, con su tabla, por sacar a una persona herida. A escasos metros, otros tantos niños y niñas escuchan atentamente como llevar a cabo una RCP y como esta puede llegar a salvar vidas.
Y es que este miércoles por la mañana 60 niños se han convertido en «Socorristas por un día», aprendiendo a hacer un masaje cardíaco, a leer las banderas que cuelgan de la torre de socorrismo o a distinguir, entre la arena, una colilla de un trocito de posidonia. Lo han hecho en la tercera jornada que el Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia organiza cada verano a través de las concejalías de Juventud y Medio Ambiente, en colaboración con MARSAVE, la empresa que gestiona el servicio municipal de socorrismo y salvamento.
Los protagonistas de la mañana han sido los niños y niñas de las tres escuelas de verano del municipio, de entre 10 y 12 años, que se han dividido en tres estaciones bien distintas. En una, aprendían a entrar al agua para un rescate. En otra, practicaban la reanimación cardiopulmonar sobre un maniquí, coreando el ritmo de las compresiones. Y en la tercera, salían a la arena convertidos en detectives del medio ambiente, separando en tres equipos lo que no debería estar en una playa: colillas por un lado, plásticos y papeles por otro, y microplásticos.
Valor ambiental
Josefina, técnica de medio ambiente, lo resumía así mientras vigilaba los tres corrillos: recoger la basura es, sobre todo, cuidar la posidonia, y una colilla tarda más de una década en desaparecer, mientras que un plástico puede tardar hasta 300 años. Por eso el vidrio, insistía, ni se toca: si aparece alguno, hay que avisar a un monitor.
Entre la arena y los corrillos, Azahara, de 11 años, resumía la jornada con la seriedad de quien ya se siente un poco socorrista: antes habían rescatado a «víctimas del mar», personas que La coordinadora de Juventud del Ayuntamiento, Iratxe López, ha explicado que la jornada ha combinado precisamente esas dos patas, socorrismo y medio ambiente, con los niños más mayores de las tres escuelas de verano del municipio. Según ha detallado, se les enseña cómo actuar antes de una emergencia en la playa: qué banderas mirar, dónde está la torre de socorrismo, cómo entrar al agua para un rescate y cómo sacar después a la persona rescatada.
El alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, se ha acercado hasta Ses Salines para ver de cerca la actividad y ha querido poner en valor el trabajo de los socorristas del municipio. Ha subrayado que «es un orgullo contar con un servicio formado por profesionales que, cada verano, velan por la seguridad de vecinos y visitantes», y que actividades como esta permiten que los más pequeños conozcan y valoren esa labor, además de adquirir nociones que un día les pueden ser muy útiles.
Quien mejor conoce el día a día de esas playas es Federico Gómez, responsable del operativo de socorrismo de Sant Josep, quien ha señalado que jornadas como 'Socorrista per un dia' ayudan a dar visibilidad a una profesión que en otros lugares pasa desapercibida. En la actualidad, el servicio suma unas cerca de 60 personas entre patrones de embarcación, socorristas y personal de playa.
La jornada, que este año ha reunido a cerca de 60 niños frente a los 45 de la edición anterior, forma parte de la programación de las escuelas de verano municipales, pensada para que los más pequeños disfruten de un verano lúdico y, de paso, se lleven a casa algo más que un buen recuerdo de playa: la certeza de que, la próxima vez que vean a un socorrista subido a su torre, sabrán exactamente qué banderas mirar.