Sant Antoni ha celebrado este lunes la fiesta de Sant Bartomeu en una jornada marcada de principio a fin por unas condiciones meteorológicas poco favorables. La lluvia y una rissaga en la bahía obligaron a dejar sin celebración uno de los principales actos previstos para la noche, el concierto de Guarrománticos en la playa de s’Arenal, aunque finalmente los actos religiosos y las manifestaciones tradicionales pudieron desarrollarse con normalidad.
La inestabilidad meteorológica condicionó una jornada que estaba llamada a ser uno de los momentos centrales de las fiestas de Sant Bartomeu. La rissaga registrada en la bahía terminó afectando especialmente a la programación prevista en s’Arenal y el concierto de Guarrománticos, banda tributo a Extremoduro, no pudo celebrarse. De este modo, la música que debía cerrar la jornada quedó finalmente suspendida por las condiciones del mar.
La celebración pudo, sin embargo, conservar su parte más solemne y tradicional. A última hora de la tarde, la iglesia de Sant Antoni acogió la misa en honor a Sant Bartomeu, uno de los actos centrales de esta jornada festiva. A continuación, la imagen del santo salió en procesión por las calles del centro de la localidad, en una comitiva que volvió a llevar la celebración religiosa al espacio público.
La procesión recorrió las calles del municipio acompañada por vecinos y visitantes, en un ambiente marcado por el carácter religioso de la jornada. La celebración de Sant Bartomeu constituye cada año una de las citas más destacadas del calendario festivo de Sant Antoni, que reserva el 17 de enero para la festividad de su propio patrón, Sant Antoni Abat.
Una vez finalizada la procesión llegó el momento de la tradición. El ball pagès volvió a ocupar un lugar destacado dentro de los actos del día grande, con una actuación que permitió recuperar uno de los elementos más representativos de la cultura popular ibicenca. La música y las danzas tradicionales reunieron a numeroso público en las inmediaciones de la iglesia, prolongando la celebración después de los actos religiosos.
La noche terminó con otro de los elementos habituales de esta jornada: el lanzamiento de los fuegos artificiales sobre la bahía de Sant Antoni. El espectáculo pirotécnico puso el punto final a los actos que sí pudieron celebrarse, después de una jornada en la que la lluvia y la rissaga obligaron a modificar parte de la programación.
El día grande de Sant Bartomeu quedó así dividido entre la meteorología adversa, que impidió disfrutar del concierto previsto en s’Arenal, y la continuidad de los actos que forman parte del núcleo tradicional de la celebración. Pese a las dificultades, Sant Antoni pudo mantener la misa, la procesión, el ball pagès y los fuegos artificiales, cuatro de las citas que cada año marcan esta jornada señalada dentro de sus fiestas.