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Bares de siempre

Bares de siempre en Ibiza y Formentera: Bar Z, veterano de ses Figueretes

El Bar Z es uno de los más veteranos del barrio de Ses Figueretes

Entre la decoración de elementos antiguos del bar Z destaca la colección de placas y matrículas de vehículos de todo el mundo que se amplía con los regalos de la clientela del Z. | Foto: Toni P.

| Ibiza |

Eran los inicios de los años 80 cuando abría el bar Z en pleno centro del barrio de Ses Figueretes. Vicente Muñoz, junto a su entonces pareja, fue el encargado de poner en marcha el negocio, del que pasaría a ser propietario único a partir de 1995: «Yo vivía en Sant Antoni y no conocía el barrio de Ses Figueretes, pero salió una buena oferta y nos pusimos en marcha».

A la hora de ponerle el nombre al bar, Muñoz recuerda entre risas que «a alguien se le ocurrió ponerle la última letra del abecedario y así se quedó. Si la última letra hubiera sido la X, se habría llamado bar X».

«El anterior nombre del local era Ipanema y se dedicaba a otro tipo de cosas, a mujeres concretamente», asegura el propietario del Z, que reconoce que «lo primero que tuvimos que hacer fue adaptarlo y cambiar el concepto de negocio que había hasta entonces». El nuevo concepto que Muñoz y compañía pensaron para su proyecto fue el de ‘pub’ nocturno: «Abría a las 15 horas, cuando salía de trabajar en Correos de Sant Antoni, y cerraba de madrugada, cuando venía la Policía a ponernos una multa», tal como reconoce con humor. Respecto a los años 80 en el barrio, Vicente recuerda que «la noche en Ses Figueretes era calentita, había más gente por la noche que durante el día: era como ahora es Platja d’en Bossa, donde entonces no había nada de nada».

Los duros años 80

«Si hubiera sabido lo que se cocía en el barrio, es posible que me lo hubiera pensado mejor a la hora de venir aquí», reconoce Vicente respecto a Ses Figueretes, un barrio que ha terminado reivindicando y defendiendo como el que más, sin dejar de admitir que «en los años 80 había muchos más problemas que ahora». «Había mucha droga y los jóvenes no sabían lo que se metían y terminaron enganchados al caballo. De esa época no queda ninguno vivo», recuerda Vicente respecto a una época en la que la droga llegó al barrio acompañada de la delincuencia: «Reventaron prácticamente todos los negocios del barrio, hasta el punto de que estuvimos a punto de organizar patrullas nocturnas entre los vecinos para proteger nuestros negocios».

De pub a bar

«La noche quema mucho», admite Muñoz para explicar el cambio de modelo de negocio del bar Z, que pasó de ser un pub nocturno a un bar diurno, sin dejar de reconocer que «cada vez que nos ponían una multa por cerrar tarde, era de unas 15.000 pesetas, y eso era insostenible».

A partir de entonces, «poco antes del 90», el bar Z cambió el rumbo, los horarios y su oferta: «Como no podemos tener cocina, empezamos con el jamón serrano normal y corriente. Después empezamos con el de bellota y de buena calidad —siempre cortado a mano— para acabar con todo un surtido de producto ibérico de primera calidad. Es la misma fórmula del Costa de Santa Gertrudis». Una fórmula que Muñoz conserva más de cuatro décadas después, ahora junto a Inma, «la jefa», desde hace 25 años.

Barrio

Tanto Inma como Vicente defienden y reivindican el barrio de manera más que activa: «Tenemos playa, centro médico, dos grandes superficies y estamos a unos minutos caminando hasta el centro». Respecto a la seguridad, Muñoz asegura que «eso depende del trabajo de la Policía» y, aunque reconoce que «siempre puede pasar alguna cosilla puntual, como lo del ‘grillao’ provocador que la ha liado un par de veces últimamente», no deja de defender que Ses Figueretes «es un barrio seguro».

Reconociendo también que hay muchas cosas que mejorar —«hay tráfico de drogas que da más mala sensación que inseguridad y botellones en la playa que dan la sensación de un barrio dejado»—, Muñoz reivindica más atención hacia el barrio: «Lo único que hace falta es que nos hagan más caso y que no se sobredimensione cualquier cosa que suceda en el barrio».

«Siempre ha sido un barrio de currantes», reivindica Vicente, mientras recuerda que «al principio era todo gente que había venido a trabajar desde Andalucía, como yo, que vine de Granada. Más adelante empezaron a llegar magrebíes y, después, latinos». De esta manera, Muñoz describe un barrio «trabajador y cosmopolita, donde siempre ha habido buena convivencia».

Decoración

Entre la decoración del bar, copada de antigüedades expuestas junto a las piezas de jamón colgadas en el techo y que han quitado terreno a la mesa de billar y al futbolín que antaño protagonizaban el espacio, destaca una gran colección de placas y matrículas de todo el mundo. «Son regalos que nos hacen nuestros clientes cada vez que viajan al extranjero», explica Vicente, evidenciando la relación de amistad que mantiene con su clientela. Una clientela que define como «cosmopolita» y en la que, además de nacionalidades diversas del vecindario de Ses Figueretes, también cuenta con «los chicos que vienen a trabajar durante la temporada, el turista que entra ‘sin querer’ y que siempre acaba repitiendo, y gente de otros pueblos de Ibiza que se han enterado por el ‘boca a boca’, además de los parroquianos de siempre, que más que clientes son amigos».

Clientela

Entre los parroquianos a los que se refiere Vicente se encuentra Gordillo, que lleva más de una década como cliente del Z: «Aunque no me pilla nada cerca del trabajo ni de casa, siempre busco un momento para ponerme morado con el jamón o con el queso manchego».

Igual que Gordillo, Felipe pone en valor «la calidad del producto y el precio». Felipe es vecino de Ses Figueretes y visita el Z a diario varias veces: «Para desayunar, tomarme un vinito o una tapita. Depende de la hora del día». Respecto a su barrio, defiende que «aquí hay muy buena gente que viene de todos los lados y no suele haber problemas entre nosotros».

Rosa no es vecina de Ses Figueretes, pero aprovecha las visitas a su madre, que sí lo es, para visitar el Z, «el mejor bar de Ses Figueretes», según su criterio, y al que acude «los fines de semana con toda la familia».

Además de con su familia, Rosa también acude asiduamente al Z «por obligación». Rosa se refiere a Indie, un pequeño chihuahua que podría merecer el premio al mayor fan del bar Z: «Siempre que salimos a pasear, me acaba trayendo al bar para que le den un poco de jamón. Si algún día se pierde, estoy segura de que lo encontraré aquí», asegura Rosa.

Edu visita el Z «por lo menos una vez a la semana», desde que «lo descubrí en un rodaje, donde era ideal por su decoración con antigüedades. Además, resulta que tienen un jamón estupendo y se está de maravilla».

Abdón presume de veteranía en el sector hostelero en San Sebastián —«estuve más de 40 años detrás de una barra»— y no tiene dudas a la hora de calificar al Z como «el mejor sitio de Ibiza», subrayando que «lo dice un profesional». «Por eso vengo cada día desde hace por lo menos 15 años que vivo en Ibiza», añade.

«Menos los lunes (porque cierran), vengo todos los días a por un vinito, un poco de jamón, a ver gente y disfrutar de buena compañía», asegura Pantani, otro de los parroquianos más veteranos tras más de dos décadas como cliente del Z.

«El mejor sitio del barrio», asegura Livia, que es vecina de Ses Figueretes y que pierde la cuenta a la hora de justificar su afirmación: «Por el jamón, por los clientes, por Vicente, por Inma… ¡por todo!».

1 comentario

Gatobardo 1 Gatobardo 1 | Hace 12 meses

Solo por ver la estupenda colección de antigüedades rústicas, cencerros, balanzas, romanas, celemines, el fabuloso y enorme trillo ya vale a pena. Y por supuesto siendo un señor donde los haya, y con queso "de verdad" y con un jamón bellota, dehesa ... ¡¡ de rechupete! ¡¡ Por favor, no cierres los lunes !!

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