El jardín de ses Eres de Formentera acogió este viernes por la tarde el acto institucional de la Diada de Formentera, una ceremonia en la que el Consell Insular entregó las distinciones honoríficasde Sant Jaume 2026 a personas y entidades que, con su trayectoria y compromiso, han contribuido al desarrollo social, cultural y humano de la isla.
Durante su intervención, el presidente del Consell de Formentera, Óscar Portas, puso el foco en el valor de las personas como principal patrimonio de la isla. «Formentera no se mide en metros cuadrados sino en la grandeza del corazón de su gente», aseguró, antes de destacar que los homenajeados representan «la mejor versión de nuestra isla: una Formentera generosa, comprometida, trabajadora, solidaria, arraigada a su historia y con la mirada puesta con valentía en el futuro».
Portas defendió que «las instituciones pueden impulsar proyectos, pero son las personas las que dejan legado» y subrayó que ninguno de los galardonados ha dedicado su vida a buscar un reconocimiento sino a servir a la comunidad por amor a Formentera. También se dirigió directamente a los distinguidos para agradecerles su ejemplo: «Nosotros os entregamos una distinción, pero en realidad sois vosotros quienes hoy hacéis un regalo a todos los formenterers: recordarnos cuál es la mejor versión de nuestra isla».
Distinciones honoríficas
La Medalla de Oro de Formentera 2026 recayó en la colla de baile Es Pastorells, coincidiendo con su 50 aniversario, en reconocimiento a medio siglo dedicado a preservar, difundir y transmitir el patrimonio cultural inmaterial de la isla.
Los premios Sant Jaume fueron concedidos, a título póstumo, a Joan Robert Masdeu Mayans, por su trayectoria vinculada a la educación, el deporte y el servicio público, y a la Ferreria Ferreret, que mantiene vivo desde hace más de 130 años uno de los oficios tradicionales más antiguos de Formentera.
Asimismo, el Consell otorgó el título de hija predilecta de Formentera a Maria Costa Costa, conocida como Maria de Can Celestino, por toda una vida dedicada a la solidaridad, el voluntariado y la atención a las personas más vulnerables.
Por su parte, el periodista Guillermo Romaní Blancafort fue nombrado, también a título póstumo, hijo adoptivo de Formentera, en reconocimiento a su contribución al periodismo local y a la construcción de la memoria informativa de la isla.
El presidente tuvo además un recuerdo especial para Joan Robert Masdeu y Guillermo Romaní, trasladando el afecto del Consell a sus familias. «Uno dedicó su vida a educar y el otro a informar. Ambos continúan formando parte de la historia de Formentera», señaló.
En su discurso, Portas aprovechó la celebración para defender la cooperación entre administraciones ante los principales retos que afronta Formentera, entre ellos la protección del territorio, el acceso a la vivienda, la movilidad, la sostenibilidad, la presión migratoria y la garantía de unos servicios públicos de calidad.
El presidente agradeció la presencia en el acto de la vicepresidenta segunda del Govern balear y consellera de Presidencia, Antònia Maria Estarellas, y de la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, y reivindicó el diálogo institucional. «Cuando las administraciones dialogan, cooperan y actúan con lealtad institucional, y cuando somos capaces de situar el interés general por encima de cualquier consideración partidista, quien sale ganando no es un gobierno o una administración: quien sale ganando es Formentera», afirmó.
La ceremonia concluyó con un emotivo recuerdo a Maria Verdera Ferrer, Maria de Can Manolo, galardonada con el Premio Sant Jaume 2025 y fallecida recientemente. Portas trasladó el pésame del Consell de Formentera a su familia y destacó que estas distinciones permiten expresar en vida un reconocimiento que a menudo se pospone: «Gracias».