Los payeses de Sant Mateu pueden estar contentos: los vinos que han producido este año son excelentes. Al menos, esto era lo que comentaban todas las personas que ayer acudieron a la localidad para participar en una nueva edición de la Festa del Vi, una celebración que, año tras año, atrae a más gente.
La de la pasada noche no fue una excepción, puesto que a las siete y media ya era casi 1.000 las personas que daban buena cuenta de los caldos; las previsiones de la organización apuntaban que se podían reunir cerca de 3.000 personas.
Esta fiesta nace del «orgullo» de los vinicultores, que cada año quieren compartir gratuitamente sus caldos con el resto del pueblo, como explica Juanjo Gómez, uno de los organizadores de esta fiesta. Este año se batieron todos los récords y fueron 25 los payeses que aportaron sus vinos para esta jornada. En total, casi 700 litros de vino producido este mismo año "blanco y tinto" embotellados en porrones que pasan de mano en mano a una velocidad de vértigo. Los responsables del evento tuvieron que hacer varios viajes para desplazar esta ingente cantidad de vino. Eso sí, nadie estaba preocupado por una posible escasez de vino.
Por su parte, la Asociación de Vecinos de Sant Mateu colabora organizando unas matances de las que saldrán todos los productos que se venden en la pista polideportiva, donde se celebra toda la fiesta. «Si no hubiera nada para comer, a las ocho de la noche ya estaríamos todo por el suelo», explica Gómez. Viandas no faltaron, porque aparte de la sobrassada y el botifarró se sirvieron bunyols y coca, así como chocolate, refrescos y café para los abstemios. El único problema era que la bebida "el vino" era gratuito y la comida se vendía, lo que hizo perder a más de uno el sentido de la mesura y a primera hora ya andaba dando tumbos. Varios miembros de la Policía Local de Sant Antoni vigilaban de cerca para evitar que se produjeran problemas.