Con motivo del centenario de la Cruz Roja de Eivissa y Formentera se está escribiendo un libro que trata de reflejar la historia de esta institución en la isla. Es difícil encontrar material y documentación de los comienzos, ya que la sede fue trasladada muchas veces y la mayor parte de los objetos y escritos se perdieron a través del tiempo. Por eso, la actual presidenta, Carmen Juan, y la responsable de prensa y protocolo de la misma, que está escribiendo el libro, María Cardona, intentan recopilar información a través de familiares y amigos de gente que en su momento perteneció o pertenece a Cruz Roja. <`p>
Ambas se reunieron ayer con Ana Bertazioli, sobrina política de María Riquer, que les hizo entrega de fotografías y documentos de esta gran mujer que en la década de los setenta fue presidenta de Honor de la Cruz Roja. «Todo este material lo vamos a incluir en el libro: fotos, escritos, cartas... Todo lo que podamos reunir porque hay muchas cosas que no se guardaron en su momento por falta de espacio», explica Carmen Juan.
El cargo que desempeñaba María Riquer no tenía poder ejecutivo pero, aún así, su labor fue decisiva por el gran esfuerzo y servicios que prestó de forma desinteresada. La Asamblea Suprema de la Cruz Roja le hizo entrega de la medalla de oro en agradecimiento a su trabajo. «Fue una mujer muy trabajadora y altruista, una de las grandes señoras de su época con un porte excepcional. En los últimos años de su vida, seguía yendo a la Cruz Roja a pesar de que estaba impedida e iba con silla de ruedas. Tenía un espíritu de lucha incansable. Tuvo varios cargos, sin ninguna retribución económica, sólo por que le apasionaba lo que hacía», comenta la presidenta. «Queremos que el libro sea muy familiar y emotivo, tanto como lo es la Cruz Roja de aquí, de Eivissa y Formentera», añade María Cardona.
S. M. Debelius