EFE/ R.L.
Monseñor Agustín Cortés Soriano tomó posesión ayer como obispo de
Sant Feliu de Llobregat, con lo que se oficializa la división de la
diócesis de Barcelona en dos obispados. El nuevo obispo ha hecho su
presentación íntegramente en catalán en la que ha asegurado que
estaba muy orgulloso de esta nueva misión y ha asegurado que
trabajará en favor de todos los feligreses. Precisamente, un
centenar de fieles de la Diócesis de Eivissa, su anterior destino,
se han desplazado este fin de semana a Barcelona para acompañarle
en este día. Algunos de ellos , como Josep Lluís Mollà, párroco de
Sant Josep, destacaba «el acto solemne y emotivo, sólo roto por los
aplausos de la gente».
El acto comenzó ayer a las 18 horas con la celebración de una misa solemne con 20 obispos acompañando a Cortés en la basílica de Sant Llorenc de Sant Feliu de Llobregat, en una ceremonia que ha contado con la presencia entre otras autoridades religiosas y civiles del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol. También asistió el presidente del Consell, Pere Palau, y Joan Marí Tur, en representación del Parlament.
El cardenal Ricard Maria Carles animó al nuevo obispo en su tarea y respaldó en todo momento la división de la diócesis que ha provocado desconcierto y críticas entre algunos cristianos de base. Agustín Cortés nació en Valencia en 1947 y su último puesto de responsabilidad lo ocupó como obispo de Eivissa y Formentera, cargo que desempeñaba desde 1998. Tras la decisión del Vaticano de nombrarle responsable de esta nueva diócesis, Cortés manifestó que se marchaba «con dolor y sufrimiento» ya que le hubiera gustado permanecer más tiempo en Eivissa.